Fuerte, independiente y solidaria… ¡¡buen viaje Draguy¡¡

Ayer fue un día de tristeza para todos los que nos quedamos sin su alegría, sin su conversación… y de inmensa felicidad para todos aquellos que reciben su liderazgo. Una mujer fuerte, con una personalidad desbordante y con un aura de respeto de cuya impronta se impregnaba el ambiente por donde pasaba, se nos ha ido. Conocía su delicado estado de salud, que no estaba bien y que en las últimas semanas la situación se había puesto todavía más fea, pero nunca te haces a la idea de que estas cosas tienen que terminar pasando.

Leopoldo Bernabeu.- Mi infancia está llena de imágenes de Colombo, un auténtico fuera de serie como persona y como profesional. Compañero de profesión y de andanzas de mi padre, conocerlo es uno de los motivos que me hace sentir esta profesión como especial. A su lado siempre estaba ella, Draguy, cámara al hombro, grabando todo aquello que era noticia para que los demás nos enteráramos.

Periodismo puro, a la antigua usanza, de cuando las cámaras de vídeo pesaban un quintal. Sin ningún problema, ahí estaba Draguy, apasionada de su trabajo, de su país y de su familia. Una croata afincada en Benidorm desde hace tantos años que ni siquiera recuerdo cuando la conocí, era un crío. Siempre formó parte de mi familia. Siempre tenía un mensaje de aliento para mí, un apoyo constante e incuestionable.

Hace unas semanas supe de su ictus y de su tardía constatación médica, lo que hizo que la cosa empeorara todavía más. Añadido al maldito y escondido cáncer que padecía y del cual nunca supe nada, algo normal en una mujer tan fuerte y tan poco dada a quejarse, sus cartas estaban marcadas. La visité en el hospital y hoy le doy las gracias al cielo por haberle hecho el gran favor de acogerla con rapidez. Draguy, la gran Draguy, no merecía estar así. Y supongo que ella lo tenía más claro que nadie. Una personalidad infinita enjaulada en su propio cuerpo. Ahora ya descansa en paz, seguro que mucho más feliz.

Suelo madrugar, pero hoy ha sido raro. Eran las 5.40 cuando me he levantado no sé bien porqué. A las 6 en punto he recibido el mensaje de mi amigo Colombi, “acaba de morir Draguy, hace 5 minutos”. Ahora ya sé por qué.

Draguy, campeona en la vida y madre de otra gran campeona, Liliana Steiner, nuestra mejor olímpica. Me quedo con la duda de si pudo presentarle su segundo hijo a su abuela, pero retengo la alegría de sus fotos el día de su boda, con su orgullosa madre. Cuanto deberá siempre Liliana parte de sus éxitos a la tenacidad, ímpetu y constancia de su madre. Cuanto se empeñó en demostrar al mundo que Lili era una gran campeona cuando incluso alguien dijo lo contrario en el mundo del voleibol. Siempre recordaré esos momentos como tarjeta de presentación de una madre coraje a la que muchos llegaron a poner en duda cuando defendía con vehemencia el vóley playa. Hoy consolidado en Benidorm y en toda España.

Descansa en paz Draguy, te lo has ganado de sobra.