Entrevista a Desiderio Olcina

Desiderio Olcina es un ingeniero industrial, ya jubilado, que ha trabajado parte de su vida en Benidorm. Con esta entrevista, Manolo Palazón nos quiere dar a conocer a uno de los hombres que han dejado huella en nuestra ciudad.

Periodista: Buenos días, Desiderio.

Desiderio: Buenos días, Palazón.

Periodista: En primer lugar, me gustaría saber algo de tu familia. ¿Sois de Benidorm?

Desiderio: Por parte de mi padre, procedían de Alcoy. Mi padre montó una fábrica de mosaicos en Benidorm, que luego se trasladó a La Vila (desapareció cuando sobrevino la primera crisis económica). Mi madre era de Benidorm; mi abuelo estaba en la marina mercante; recuerdo que alguna vez fue a Cuba todavía con barcos de vela. Yo, exceptuando los estudios de la carrera, me he criado en Benidorm; aquí he jugado de pequeño, hablando siempre en valenciano (sobre eso recuerdo una anécdota: uno de mis amigos se fue a Madrid por una temporada por una cuestión médica, y vino hablando castellano).

Periodista: ¿Cuándo se te despertó la vocación por la carrera de ingeniero?

Desiderio: A mí siempre me ha gustado la Literatura. De estudiante, yo tenía estupendos maestros, que nos daban clases en unas casas habilitadas como escuelas, con medios muy precarios; ellos me inculcaron mi afición por las letras, pero me decanté por la Ingeniería a instancias de mi padre (por su negocio, que después dirigí yo), carrera que he estudiado y desarrollado con mucho gusto. En los últimos años me he interesado por la Cosmología, la Física nuclear, el origen del mundo…

Periodista: ¿Qué proyectos has llevado a cabo en nuestra ciudad o su entorno?

Desiderio: Siempre he trabajado en proyectos hidráulicos, de electricidad… Mi primer gran proyecto fue llevar el agua de Benixembla a Benissa (once kilómetros de tuberías). Después he trabajado en lo que es el cine Colci (de un primo hermano mío, Colomer), en Denia… Después entré como funcionario de la Generalitat, donde he trabajado hasta mi jubilación en actividades de tipo hidráulico, de electricidad, como antes decía, por toda la comunidad.  En otro orden de cosas, en Benidorm fui uno de los iniciadores de La Barqueta, con Pepe Bayona, Paco Rosera, etc. Y durante varios años fui teniente de alcalde en tiempos de Miguel Pérez Devesa, en los setenta. Entonces todavía no sabíamos lo que era democracia; el ayuntamiento se constituía por la parte sindical (un tercio), familiar (otro tercio) y cultural (por este tercio fui elegido yo por los que ya estaban). Actuábamos sin ningún tipo de ideologías, por colaborar con el desarrollo de la ciudad, sin cobrar, altruistamente.

Periodista: ¿Te has sentido siempre satisfecho de la carrera elegida? ¿Qué es lo más más destacarías en tu trayectoria?

Desiderio: La satisfacción más grande ha sido cumplir la ilusión de mi padre de hacerme ingeniero; murió muy joven, un año después de terminada mi carrera.

Periodista: ¿Te han reconocido tu labor por parte de organismos, instituciones, sobre todo de Benidorm?

Desiderio: No exactamente. Soy, eso sí, muy conocido por gente de mi edad, no por la gente joven. Lo que sí te puedo contar es la medalla que dimos a Franco en tiempos de Pérez Devesa, cuando hizo escala su barco frente a Benidorm.

Periodista: ¿Alguno de tu familia, ascendientes o descendientes, han estudiado también Ingeniería?

Desiderio: No. Mi hija ha estudiado Económicas y en la actualidad trabaja en Alicante, en el banco Santander.

Periodista: ¿Qué piensas que le falta a Benidorm (o le sobra) para ser una ciudad ideal?

Desiderio: Pues se podría insistir en un espíritu más abierto hacia la cultura; y, dicho sea de paso, a ver si terminan el Centro Cultural de la Avenida de Europa. Faltan más esculturas por toda la ciudad (a propósito, me extrañó que, en Navidad pusieran un árbol de lucecitas encima de la que hay en el Rincón). No me gusta, por ejemplo, que, en la plaza del Calpí, hayan puesto un espacio para guardar la basura; ni que durante la pandemia no quitaran las hamacas de la playa, ni que no hagan algo para que los turistas no se lastimen con las rocas sueltas que hay en la Playa de Levante (bastaría con ponerlas debajo de las grandes superficies de roca). De la limitación de velocidad, a 10, 20, 30 kilómetros por hora, ¿para qué hablar? Creo que Benidorm tendría que haber pensado en construir un complejo industrial verde (perfumes, informática, etc.) como en otros lugares (California, la Costa Azul) y no solo hoteles dirigidos al turismo.

Periodista: ¿Alguna anécdota digna de resaltar?

Desiderio: En los años cincuenta, cuando empezaron a llegar los turistas (suecos, alemanes), Benidorm era un pueblo pequeño; los amigos nos reuníamos en la cafetería Gambo, esquina Martínez Alejos. Recuerdo que contactamos con una familia sueca, cuyos hijos disponían de juguetes que nunca habíamos visto; el hijo del dueño de la cafetería, Tino, nos propuso ir por turnos al chaletito de los suecos para jugar con los niños suecos y sus juguetes.

Periodista: ¿Cuáles son tus aficiones? ¿A qué dedicas el tiempo libre? ¿Qué tal andas de salud?

Desiderio: Me gusta mucho leer. Y desde siempre me ha interesado la Física de alto nivel, la cosmología… Y viajar. Realmente, la mitad del año me la paso en Roma, pues mi mujer es de allí. De salud estoy bien, gracias a Dios: los achaques propios de las personas mayores. Y noto que ya me va fallando la memoria; ten en cuenta que pronto cumpliré los 80 años.

Periodista: Yo te veo perfectamente, Desiderio. Gracias por tus declaraciones; a partir de ahora, nuestros lectores sabrán algo más de ti. Y a seguir bien.

Desiderio: Gracias a ti, Palazón.