Ladrar para tapar la verdad

Ante el lamentable convencimiento de que da igual lo que se diga o se escriba sobre la situación que vivimos los españoles en la actualidad, pues esto no hay quien lo cambie en muchos años, reflexionaba sobre si dar mi opinión acerca de las penosas palabras expresadas por la ministra de hacienda alertando sobre el apocalíptico hecho de que dos partidos políticos democráticos elegidos por los ciudadanos de una comunidad autónoma, decidieran el 11 de abril, unir sus votos en un parlamento, también democrático, y formar gobierno para estos próximos cuatro años de legislatura.

Leopoldo Bernabeu.- Es obvio que ganó el sí en mi limitado cerebro. La idea que de inmediato surgió como si de una iluminación se tratase, fue recordar que entre el 11 y el 14 de abril sólo hay tres días, los mismos que tardó Jesucristo en resucitar, toda vez que primero Judás le había traicionado y luego el resto de seres humanos, envilecidos por la mentira de quienes les gobernaban, le crucificaron. ¿Te empieza a sonar un cierto parecido?.

El paralelismo no podía ser más oportuno. Y no sólo porque entre los españoles sigue habiendo una importante cantidad de convencidos sobre lo positivo de tener a esta tropa de desalmados dirigiendo el país, así lo dicen todas las encuestas, sino porque esos mismos que nos ladran en la cara acerca de la inmoralidad de que Partido Popular y Vox hayan unido sus votos para formar gobierno, son los que no tienen empacho en compartir los sillones del consejo de ministros con los herederos de Lenin o Stalin, dos angelitos de la caridad que demostraron con hechos en que consiste el comunismo. Y no sólo me refiero a la pobreza extrema que generó en sus pueblos durante varias generaciones, puesta hoy al día por compañeros internacionales como Maduro o el infalible presidente norcoreano, sino que ese simpático Gobierno, que nos permite ser exclusivos en la Unión Europea, lleva aparejado el que otros dos partidos que adoran al español en general y a la nación en particular, los proetarras de Bildu y los separatistas de Esquerra Republicana, son los que le sustentan en el Parlamento.

Hay que tener un cinismo infinito y una desvergüenza colosal para tildar a Vox de partido antidemocrático, al tiempo que acercan a aquellos que asesinaron a centenares de compatriotas, compañeros propios de partido incluidos, a sus cárceles más cercanas a la espera de la inminente puesta en libertad, e indultan a esos otros que intentaron un golpe de estado para dividir España en trocitos. Un hecho, todo hay que decirlo, que llegada la Semana Santa habría venido como anillo al dedo.

Sacado todo lo ya expresado de dentro de las tripas, que por repetitivo no deja de ser necesario, la clave de bóveda de mi particular visión devino al comprobar que esos mismos tres días que Jesucristo tardó en resucitar, ahora que estamos apunto de celebrar la efeméride, otra no menos importante y también casual, es la que hace 91 años introdujo a España en el peor de los ciclos que se recuerdan, dándose la casualidad de que son tres días también los que van entre el 11 y el 14 de abril, el glorioso día que se proclamó la 2ª República en España, cuya nefasta gestión, cambios constantes de gobierno, penosa relación entre comunistas y socialistas ávidos de poder, y actuaciones dictatoriales en la sociedad mucho más agresivas que otros pasajes mucho más explicados de nuestra reciente historia, nos condujo a esa nefasta guerra civil que, como tal, nunca se debería haber producido, y que ya se han encargado muchos de que tapara casi por completo los verdaderos motivos que condujeron a ella.

Una situación que recuerda muchos momentos de presión social como la que vivimos en estos momentos, atenuados ahora por la pertenencia a la unión europea y por formar parte de un mundo más globalizado, sino quizás otro gallo nos cantaría.

Este 11 de abril no lo recordaré como los compañeros de gobierno de Pedro Sánchez quieren que lo recuerde. Será para mí un momento más en el que deberemos dejar pasar cierto tiempo para ver que tal es la gestión política de aquellos que han llegado a un acuerdo y luego juzgar. Sí, en cambio, recordaré siempre que el 12 de abril de 1.931 los Monárquicos ganaron unas elecciones municipales en España que los republicanos se encargaron de desvirtuar, dar la vuelta, y proclamar dos días después una República ilegal que inauguró los peores cinco años de la historia de España del siglo pasado.

Hemos entrado de cabeza en el peligroso ciclo que comunistas y socialistas han diseñado con calma desde hace años, muy similares a los ya descritos. Bajo el férreo control de los medios de comunicación, hacen lo que quieren saltándose leyes y pasándose por el forro sentencias, a la vez que utilizando esos medios para mentir y tener a la población embelesada. Me reafirmo en el inicio cuando digo que me siento impotente para cambiar nada, pero libre también cada vez que tengo la posibilidad de expresarlo. Supongo que serán muchos años los que tardaremos en enderezar esta lamentable deriva, pero no es menos cierto que cuanto antes empecemos, mejor.

Mientras tanto, Disfruten lo votado.