La perspectiva de género está de moda

Todavía no sé qué es ni quién es Perspectiva de Género. Nadie me lo ha explicado. No sé si es una señora, un señor o un “señoro”. Pero de lo que sí estoy seguro es de que es como el chup chup de Arguiñano, que está en todas las salsas.

Saz Planelles.- Primero, la Perspectiva de Género se metió con las matemáticas. Y a mí, que soy de letras y las “mates” se me atragantaban cuando estudiaba, me ha creado una duda razonable. Ya no sé si dos más dos son cuatro, “cuatre” o “cuatra”.

El ascenso de Perspectiva de Género, que es un invento de doña Irene Montero, una choni nombrada ministra por el presidente Sánchez, se está metiendo en todos los órdenes de nuestra vida. Nos dice lo que está bien o está mal, cómo debemos de relacionarnos, sobre todo con nuestras parejas, y cuándo y cómo tenemos que echar los “flusmukis”, aunque nada nos dice de los “kikis extemporáneos”, los prohibidos. Todavía. Antes de la aparición de doña Irene no sé cómo hemos podido sobrevivir y perpetuar nuestra especie. Estoy sospechando que doña Irene Montero es doña Perspectiva de Género. Pero tampoco nadie me lo ha aclarado.

Tras intentar introducirse e imponerse doña Perspectiva en la UE, también lo ha intentado con la OTAN. Con escaso éxito en ambas organizaciones. Allí toman a risa a esta choni cuchufleta porque no necesitan a Podemos. No he llegado a descubrir si lo que quería doña Perspectiva era igualar el número de soldados y soldadas en la Alianza. Porque no creo que lo que pretenda es que las balas que se disparan, y que matan, sean con perspectiva de género y que elijan, con perspectiva de género, un número igual y equitativo de muertos soldados que soldadas. Allí parece que no cuela eso de la discriminación positiva. Porque no creo que las mujeres sin perspectiva de género ni de vida que se han quedado en Ucrania para defender su país, cambiando sus “jeans” rotos y a la moda por un traje de camuflaje con un kalashnikov como complemento, le hayan pedido amparo a doña Perspectiva. Creo que les importa una higa lo que piense doña Irene. Son mujeres de verdad, como las que atraviesan exhaustas las fronteras de los países vecinos huyendo de la guerra en Ucrania con sus hijos, sin perspectivas de género. Son sus hijos y quieren ponerlos a salvo. Ellas tampoco tienen la perspectiva muy clara de lo que va a ser de su vida. Ni si van a volver a ver a esos hombres muy malos malotes que son los padres de sus hijos que se han quedado para luchar por su país sin perspectiva de género. Pero parece que a doña Irene Perspectiva tampoco le importa mucho. Porque no abre la boca ni propone medidas especiales para este tipo de mujeres. Para ella, por lo que se ve, no son mujeres.

Esta misma doña Perspectiva que va a disponer de 20.319 millones de euros de todos los españoles para que siga jugando a las muñecas en su ministrillo de Igualdad, que da igual que igual da que da lo mismo. ¡Huy!, no quería poner aquí lo del pastizal para doña Perspectiva de Género, pero ya lo he dicho. Tampoco quería decir que esa cantidad es idéntica a lo que recauda el Gobierno por el impuesto de los combustibles, que tanto daño está haciendo a nuestra economía patria y a nuestra buchaca particular. ¡Huy!, también lo he dicho. Olvídenlo, si pueden.

La penúltima ocurrencia de “la doña” es una reforma fiscal “con perspectiva de género”. Pero no ha explicado si esto significa que las féminas pagarán menos o que los euros que paguen las señoras serán “euras”. La creo capaz de intentar implantar en la Unión Europea la Perspectiva de Género y cambiar el nombre a nuestra moneda común. La buena señora es de las que siempre habla en femenino, despreciando el generalista neutro. Desde luego, un sillón en la RAE no le van a dar. Los conserjes de la Academia tienen orden de cerrar las puertas a cal y canto si vislumbran a la doña merodear por sus alrededores.

Y lo último, por ahora. Podemos, es decir, las dos chonis que tenemos de ministras, doña Enfadada Montero y Cara Asustada Belarra, piden aumentar los 20.319 millones para proteger “la sexualidad” del “cambio climático”. Les parece poco. Supongo que también con Perspectiva de Género. Dice que “los derechos sexuales” femeninos están siendo afectados por el “cambio climático”, que en “román paladino” debe ser que el cambio climático afecta más a las mujeres que a los hombres a la hora de echar un “flusmuki” para darle alegría a tu cuerpo, Macarena, que tu cuerpo es pa´darle alegría y cosa buena, y habrá que cambiar el clima con Perspectiva de Género, porque lo que está claro es que el intento para cambiar las relaciones entre hombres y mujeres hace tiempo que comenzó. A partir de ahora habrá que mirar lo que dice el hombre (y la mujer) del tiempo en las teles para programar los kikis, siempre y cuando la parienta nos firme un papel de que sí es sí y no es no. Todo ello en beneficio de doña Perspectiva de Género.

Y llegado a este punto, he llegado a la conclusión de que la Perspectiva de Género es una frase echa, transversal y multidisciplinar (en lenguaje progre), creada para pillar cacho en aras de un todo que no contiene nada, tal agujero negro en la mente de las ultras que adoran a doña Perspectiva de Género. Pero les va bien, se lo consentimos… y continúan.