El necesario impeachment de Pedro Sánchez

El necesario impeachment a Pedro Sánchez

Leopoldo Bernabeu.- Mientras todos recordamos, incluso los que no por aquello de la memoria selectiva, como Pedro Sánchez siendo líder de la oposición, criticaba al anterior Presidente del Gobierno por, según él, la nefasta manera de gestionar las consecuencias de las tormentas torrenciales que asolaron diferentes puntos de la geografía nacional hace unos años, nos vienen a la memoria las infinitas denuncias de los afectados por episodios similares acontecidos en la Vega Baja de la provincia de Alicante, reclamando del ya presidente Sánchez que cumpliera sus bonitas promesas de actuar de inmediato aprobando los recursos necesarios para no dejar a nadie atrás. Y ahí siguen esperando.

Convencido estoy que a estas alturas no engaña a nadie que no se quiera dejar engañar o sienta placer con ello. Supera los antaño extremismos de aquellos que juraban fidelidad a unas siglas hasta la muerte. Es más grave, son dos personajes que se reflejan en las huellas de aquel Atila que no dejaba crecer la hierba por donde pisaba. Cada vez que hablan es para mentir. Si algún incrédulo cree que es una afirmación personal, le conmino a visitar la enciclopédica hemeroteca y deducir si exagero o me quedo corto.

El último y sangrante episodio, lo hemos vivido con la meteórica subida del precio de la luz y las flagrantes mentiras del ahora marqués de Galapagar. He disfrutado viendo como la maldita hemeroteca ha hecho tándem con esas redes sociales cada vez más vigiladas, para recordar y destapar mentiras, bombardeando la actualidad en un ejercicio de realidad, poniendo a los filibusteros de Iglesias y Garzón, hoy ministro de consumo, ante el espejo de sus mentiras. Lo mucho que criticaban al anterior Gobierno cuando la luz subió un 8% y hoy callan como miserables ante el aumento del recibo cuatro veces más. Ni una palabra, ni un tuit, nada les hemos visto y leído a estos dos defensores de los pobres cuando ya mandando ellos, se han vuelto invisibles. Son un fraude.

No contentos después de ver como toda España les ha recordado su doble vara de medir y actuar, hoy vuelven a la actualidad, o al menos lo intentan. Supongo que para no perder comba y actuar, una vez más, como lo ha venido haciendo este gobierno desde que existe, desviando el foco informativo de los problemas reales y queriendo recuperar el tema de los alquileres, para ver si de paso matan varios pájaros con el mismo tiro. Que se nos vaya olvidando el tema de la subida de la luz, quitarle algo de protagonismo a un Psoe que les está fagotizando en las encuestas y que, no olvidemos, una vez aprobados los presupuestos aplican aquello de prometer hasta meter. De paso que no se hable del fracaso del ingreso mínimo vital, de la catástrofe económica y de los millones de parados y, si es posible, evitar que los 800.000 trabajadores que están en la cuerda floja de los ERTE, no se den cuenta que a falta de 20 días para que venza el plazo, ha vuelto a fracasar la última reunión entre gobierno, patronal y sindicatos, para renovarlos y garantizar la subsistencia de estas familias al menos hasta la finalización del estado de alarma. Porque toca recordar que, gracias al caciquismo de este gobierno social-comunista que ha superado en mucho distintos capítulos de la dictadura franquista, seguiremos en ese estado hasta mediados de mayo.

Y aprovecho para preguntarme ¿para qué ha servido este ridículo estado de alarma?, ¿para bajar los contagios desde que se aplicó?, pues ya estamos metidos en la tercera ola, ¿para mejorar la gestión de la vacunación?, todos nos acordamos del pegote de Sánchez prometiendo 13.000 puntos vacunando a la misma vez en toda España y de momento no somos capaces ni de inyectar las pocas que van llegando. Sólo ha servido para aplicar el ordeno y mando de un dúo que, aunque lo he reiterado ya, tiene un plan maquiavélico. Y no es el de los socialistas de bien, es sólo el de dos iluminados que sueñan con desmantelar el actual régimen hasta llegar de nuevo al frente popular que ya intentaron implantar en España sus antepasados de hace 90 años con el resultado que todos conocemos, aunque no queramos recordarlo. Al tiempo.

Termino como he empezado, recordando al Sánchez que criticaba a Rajoy por la subida de la luz y machacaba por su abandono a las zonas afectadas por las riadas. Hoy constatamos que, a pesar de las miles de imágenes que hemos visto de Madrid, asolada por la nieve, el mismo Sánchez evita comprometer ayudas para paliar sus efectos. Millones de euros para los independentistas de Cataluña y los pro-etarras de Bildu, los que hagan falta, vendiendo España a cambio de votos para sus presupuestos de la ruina que pagaremos todos durante muchos años, pero dinero para actuar ante las emergencias que viven los madrileños, ni un euro.

Sé que es obligación de todos no arrojar la toalla. Vivimos una película de ciencia ficción donde los ciudadanos se tienen que defender de aquellos que venían a salvarles. Estamos ante la cruda realidad de unos personajes psicópatas y bipolares que están hundiendo nuestro país. Es por tanto entendible el hartazgo general hacia la clase política, aunque desentendernos va a ser siempre la peor solución. No logro entender y garantizo que dedico tiempo a ello, como puede seguir habiendo alguien hoy, que en su sano juicio, esté dispuesto a votar a estos dos maquiavelos de Sánchez e Iglesias. No hablo del partido socialista, hablo de Pedro Sánchez. Es tal el roto que está haciendo en la historia de su partido que me pregunto, con los precedentes conocidos ya en otros países, y como el mismo hizo hace años “¿qué coño tiene que pasar para que sea su propio partido el que inicie el impeachment?. En fin, disfruten lo votado.