Francisco Pérez Bayona, “Quico el Fotógrafo”: “Todo lo he hecho por Benidorm”

Quico en la actualidad

Más conocido en su pueblo, Benidorm, por “Quic el Fotògraf o Quico el Fotógrafo”, por circunstancias de la vida Francisco Pérez Bayona nació en Barcelona donde su madre y su padre (marino mercante en el “Magallanes” de la Compañía Trasatlántica navegaba prácticamente por los cinco continentes) habían trasladado su domicilio con el objetivo de acercar distancias familiares. ¡Y esto Quico lo quiere dejar bien claro: “Entonces ya era Benidorm una ciudad de marinos mercantes, no un pueblecito de pescadores como muchos quieren hacer creer ahora”!

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

Allí creció y estudió nuestro Quico cuando su padre le preguntó un día: -¿Tú sabes en qué lugar del barco se está mejor? -y le respondió antes de que Quico pudiera abrir boca-, “de Radiotelegrafista”. “Y allá que me matriculé en Barcelona: me inscribí en la Escuela Náutica porque yo lo que quería ser era Telegrafistas. ¡De ahí mi afición por todo lo relacionado con “los radioaficionado”, cuenta.

MONTAJE DE MARIO AYUS CON 2 FOTOS DE QUICO

Pero de repente en uno de esos viajes su progenitor le trajo una Kodak. Una cámara pequeñita y le pregunte: ¿Ché, i això? ¿Y ahora qué haremos?. Y me contestó: Bueno sino te gusta lo de la “radio”… -y le respondí- que si que me gustaba pero por probar…”. Al poco ya estaba dando clase en una Academia de Fotografía de Barcelona. “El profesor a los dos o tres días me pidió en catalán: “¿Escolt’hi noi, em pots fer el programa de Ballet del Liceo? Cojo la cámara, el pedazo de flash y sin apenas batería y me voy. Cuando volví y el profesor examinó lo que le había traído, me dijo: ¡Hijo, cómo has hecho esto! ¡Quién te ha enseñado! Y Quico le contestó sin apenas darle mérito: “No es nada, es sólo mi afición”. (Como aficionada al Ballet y a la Fotografía sé perfectamente lo difícil que es hacer un buen álbum de un Arte como el Ballet ya que la mayoría de sus posiciones se realizan en movimiento y en el aire).

Y es que el mejor fotógrafo costumbrista que ha alumbrado Benidorm, “Quico, el Fotógrafo” es historia viva de una ciudad que creció a sus pies “desde que era un desierto”, afirma rotundo. Esta semana se me presenta un dilema: escribir del hombre o exhibir su obra, o sea que voy a intentar ser breve pero no prometo nada porque me confieso una enamorada del “costumbrismo” de lo anecdótico, de lo invisible a los ojos de los demás, de lo sutil y porqué no decirlo a veces “de lo impropio, de lo raro”, del devenir callejero de las fotografías de Quico. Eso tiene la genialidad de un hombre enraizado en la tierra que lleva en el corazón y en su pupila y que este 9 de noviembre, Día de la Comunidad Valenciana, le ha rendido merecido homenaje al otorgarle el galardón cultural ‘Ciutat de Benidorm 2020’. “Quico, el Fotógrafo” es patrimonio histórico de este pueblo y es justo reconocérselo a este jovenzuelo de 87 años de edad, nacido en 1933, al que conozco desde que era una chavala y sé de lo buen hombre que es y de su celo profesional por “un vicio, porque desde mi balcón de La Cala sigo haciendo fotos rarísimas”, apunta riendo.

Quico tomando una fotografía subido en un coche

En los años 50′, al morir su madre, Quico y toda la familia se traslada a Benidorm y recuerda: “¡Fíjate la tecnología de la época. Mi madre muere y mi padre estaba en Puerto Rico y voy la Central de Telefónica, en la Plaza Cataluña y pido hacer una conferencia con él, que estaba embarcado y darle la trágica noticia: doy nombre, apellidos, nombre del buque, lugar de anclaje… -y me contestan- ¡En cuatro o cinco días tendrás respuesta! A los cuatro o cinco días me llaman, se lo digo y me responde que cuando volviera a España se iba a jubilar, nos íbamos a trasladar a Benidorm a vivir y montaríamos un negocio”. -y le pregunto-, “¿Y qué negocio? -dice-, “una lavandería”, -y yo-, “de Fotografía”.

“En mi vida he hecho dinero con mis fotografías, hecho dinero haciendo álbumes de comunión, de boda, de estudio…pero por lo que son mis fotografía: ni un chavo. De la serie “Los Paisajes” de ABC yo no he cobrado ni un duro. He publicado cuatro libros y no he visto ni un euro en ninguno de los cuatro. En éste último al que te refieres en esta entrevista por no darme ni me dieron ejemplares para la familia y eso que en su presentación en el Ayuntamiento firmé 300 libros. ¡Tenía que comprarlo para regalárselo a alguien!” (¡Dura esta profesión!).

El alcalde de Glasgow y la espada árabe

Francisco Pérez Bayona también cuenta que en su época de concejal, estuvo siete años durante las legislaturas de Miguel Pérez Devesa, que en ese cargo tampoco cobraba un euro. “Es más teníamos que ir a Londres, Manchester, Bélgica, Escocia…Había un organismo llamado el CIS (Centro de Iniciativas Turísticas, del que era yo el secretario) y entonces íbamos por esos países y esas ciudades representando la marca Benidorrm. Le dabámos la Medalla de Benidorm al alcalde de una ciudad, de otra…”, -y hace hincapié- “Antes, frente a La Palmera, había una tienda de cuchillos y tijeras y en esto que le digo a “Manolito Pérez Martorell”, que me acompañaba en aquellos trances, mira esa espada tan enorme que hay ahí, preciosa, costaba 200 pesetas. Pues ahí que llegamos a Glasgow “Manolito” y yo, con esa pedazo de espada, y cuando sale el alcalde, tan canijo y la espada tan grande, -casi no nos podíamos aguantar la risa, era casi igual que él” ,-mientras-, “le explico al alcalde very old/ muy vieja, arabian, árabe, 2.000 años de antigüedad, y el alcalde: ¡¡¡Ohhh!!! Y Manolito Martorell: “for you” -y venga a aplaudirno-. Ríe. La espada la compró Quico.

Pero es triste pensar que esos gastos de representación siempre los pagaba el concejal de turno, “entonces no íbamos a sacar dinero de la política porque no cobrábamos”.

Y yo me aventuraría a escribir que tampoco de la Fotografía. En su último libro “La voz y la mirada de Quico”, se podían apreciar 140 fotografías que relatan el Benidorm que fué: “sensaciones, olores y miradas” que afirma el profesor Francisco Amillo, a lo largo del prólogo que acompañaba las instantáneas, había que “reivindicar las autorías de autor de imágenes que circulan por internet y que omiten por desconocimiento el autor”.

Con Quico, el Fotógrafo hay que dejarlo muy claro: “Nunca he cobrado ni un duro por una fotografía mía. Esos grupos que hay en las redes sociales no los entiendo, sólo lo quiero el móvil para llamar y para que me llamen”.

Hasta hoy en día no he recibido ni un duro por mis fotografías. ¡Agárrate! El diario ABC coge mi foto que está frente a la farmacia del Paseo de la Carretera una fotografía formato grande que es “Benidorm antiguo”, la retrata, la publica en el periódico. Esta fotografía no tiene padre ni título ni dueño pero quien la quiera reproducir que pague 20 euros. ¡Me eché las manos a la cabeza! ¡Será posible! Se lo comunico a un amigo mío abogado se interpuso una demanda ABC rectificó. ¡Pero ver ni un euro!”

A la guerra de la Independencia Argelina por “amor”

-¿Qué te lleva a enrolarte de 1960 a 1962 en la Legión Extranjera Francesa y participar en la Guerra de la Independencia Argelina?

Eso fue una tontería entre familias. ¡Mi padre era más que mi suegro y mi suegro era más que mi padre y ni mi padre era más que mi suegro ni mi suegro más que mi padre! Entonces yo ya era medio novio de mi mujer Paquita. ¡Me enfadé con mi padre, cogí lo que pude y me largué! Hice el viaje Valencia-Barcelona-París. Yo iba como asesor de fotografía. Cojo un taxi y le digo: Lléveme a la oficina de la Legión Francesa. Y lo primero que me preguntan: “¿Y usted qué ha hecho?”, -y les respondo-, “Yo no he hecho nada, ¿por qué?” ,- y me contestan- “¡Hombre, da igual, son mínimo cinco años, pero si es por circunstancias personales! Le dije: Usted alísteme. Y me alisté!”.

Quico en la Legión

Cuenta Quico que “nos tuvieron allí, unos 15 o 20 días, haciendo instrucción, al haber hecho el Servicio Militar en España no me fue difícil ascender a cabo. Además, la mayoría de los de mi compañía no sabían conducir un Yeep y el capitán me empleaba de cochero. Al final, cuando se independizó Argelia, nos trasladaron a Marsella y yo me preguntaba que qué hacía allí. Y junto a un compañero, al que invité a mi casa, volví a Benidorm”.

“Un día me lo encuentro por la mañana y al rato me llama su hija para decirme que su padre había muerto y me pregunta: ¿Vendrá usted mañana al entierro que seremos cuatro gatos?” -Y le respondí de inmediato-, “que sí que iba a ir. ¡Con lo que ese hombre y yo habíamos pasado juntos…! Cuando llegué al funeral, su yerno era policía municipal, y al terminar la misa, cuando el cura dijo: ¡Podéis ir en Paz! Le pedí a la hija que me permitiera dirigirle dos palabras a su padre. Puse la mano encima del ataúd, (éramos los dos cabos):

Caporal José:

¡Bajo el sol brillante de África

con Conchinchina y Madagascar,

una magnífica colonia hizo brillar nuestra bandera, colega

se divisa oro y valetía: somos nosotros, somos la primera compañía, que descanses caporal¡

¡Viva La France! ¡Viva la Legión!

¡Y todo el mundo aplaudióy se emocionó!”.

En la guerra dejó de beber agua

En plena guerra un Mayor le ordena a un Teniente que buscara un soldado que supiera hacer fotografías para que fuera con él y realizara diapositivas desde el helicóptero. Y así empieza una cadena de búsqueda: el Teniente llama al Capitán, el Capitán al Sargento que lanza la pregunta al aire de la soldadesca. “Yo levanté la mano y me hicieron la prueba. Me trajeron una ampliadora y cuando yo cogía la cámara lo hacía de modo que tapaba el reflejo. Entonces el Sargento fue corriendo a buscar al Teniente para informarle de que haya tenía Fotógrafo”.

Y recuerda... “Me tiré una temporada haciéndole fotos al Teniente, de aquí para allá, de allá para acá, pero nada más. Yo estaba en una Compañía de Intervención y había muchos alemanes que habían venido de combatir en la II Guerra Mundial y les vi cometer auténticas barbaridades y les amonestaba y enfadaba con ellos. Lo que ocurría es que cuando llegaban los novatos les hacían perrerías, como yo ya llevaba allí dos años, le decía al Sargento: ¡Son novatos, qué quieres, lo que hay es que enseñarlos, no empujarlos y hacerles esto! Hay noches que me acompañan los recuerdos.

¡Es difícil sacar una sonrisa de una guerra…! “Muy difícil y, además, cuando nos decían mañana a las montañas con 35º C al sol, la mochila treinta kilos a la espalda y una cantimplora (¡hace más de 40 años que no bebo agua porque oxidada, que va…bebo coca-cola, vino, cerveza, champagne o whisky!). Yo me preguntaba: ¿Una cantimplora llena de agua para qué, esto para qué sirve?; sin embargo, sabía que al cabo de dos horas el helicóptero nos tiraba una cerveza para cada uno y entonces le decía al de atrás te cambio la cantimplora llena de agua por tu cerveza y me contestaba: ¡Síííí! ¡Ese era para mí el mejor momento del día, el que me sacaba una sonrisa!”.

El Benidorm costumbrista de ‘Quico’. Una de las fotografía que más me ha impactado de siempre de las de nuestro protagonista de la semana es la de las niñas llevando, vestidas de comunión, el féretro de un niño y el cortejo detrás subiendo en calle Mayor camino de la Iglesia de Sant Jaume. ¿Cuéntama historia de esa fotografía?

El Benidorm y su voz

“La mayoría de fotos me las he encontrado porque a mí no me dijo nadie que fuera a fotografiar ese funeral. Esas niñas vestidas de comunión, son las que habían cantado en la Nit de l’Albà Les Copletes a la Mare de Déu, y que portan el féretro son ya mujeres mayores.

Tengo otra fotografía la que hay dos coches y un gato entre los dos coches y hay gente que me pregunta: ¿Quico por qué haces eso? Y les contesto: ¡Pues porque me llama la atención!”.

Otra de tus fotografías, desde mi humilde punto de vista más importante por la fuerza con la que emerge el costumbrismo l que ya me he referido y por lo significativa que es para Benidorm, es la de aguador vendiendo agua por las calles en verano, asno y cantaros en ristre, una crisis que durá aproximadamente unos diez años…! ¡Y de la que salimos adelante Quico¡

Mercado

“Esa foto a la que te refieres se titula “A veintiç el cantet/ a veinticinco céntimos el cántaro de agua”. El aguador era una figura muy típica en una época en Benidorm, lo fotografié delante de la puerta del mi Estudio, en Tomás Ortuño” ,-y añade-, “más tarde cuando se optó por traer los buques cisternas; era entonces concejal del Ciclo del Agua, Rafael Ferrer, y me bajaba junto a él a punto de distribución porque todos los hoteleros la hacían de ellos y había que repartir equitativamente. ¡Todo lo que hecho ha sido por el bien de Benidorm!

Y para tí, ¿cuál o cuáles son las Fotografías de las que te sientes más orgulloso? Para mí una de las Fotografías más bonitas es la de mi hija diciendo “La Embajada”; pero políticamente hablando, yo soy de derechas confeso, es una tomada el mes de noviembre de 1970 que fuímos a ver a Franco, en el Lib* salió un foto mía titulada: “Benidorm, Franco siempre contigo” o “Benidorm, siempre en positivo”, y nos da la mano a todos, esa fotografía estrechándome la mano de Franco es mi preferida, y me dice: ¡Chico, ¿y no te han hecho nada, no te han dicho nada?! -y le respondí- “¡Y a mí, qué me tienen que hacer!”.

Benidorm concederá su distinción cultural a Francisco Pérez Bayona, 'Quico  el Fotógrafo' - Alicanteplaza

Y subraya: “¡Hay una fotografía, en un libro antiguo mío, que es “en la playa, en la arena: ni un mosquitero, ni una toalla, ni una sombrilla, nada…” ¡Sólo una pose impresionante! Este es el Quico que llaman más “raro” y que yo denominaría más conceptual.

Dice que el Covid no lo ha hecho salir a la calle y retratar el Benidorm el Benidorm actual. Sus razones tiene: “¡Por la calle no, porque tengo la cámara mía antigua y es la que utilizo, aunque todo el mundo vaya con los móviles! Hace unos meses un amigo que me pidió el favor de que le hiciera unas las fotografías de su boda porque se casaba en el Castillo y cuando estaban todos los invitados sentados, eran catorce o quince, de repente se levantan todos con los móviles como sino hubiera un mañana. Y le digo: ¡Pepe me voy, que no veo nada!(La que escribe estas líneas no pudo contener la risa).

-¿Qué supone para una persona como “Quico, el Fotógrafo” el que la Junta de Portavoces respaldara por unanimidad la propuesta hecha por la Comisión encargada de esta distinción, compuesta por los premiados de ediciones anteriores. Una distinción que anualmente se entrega el 9 de octubre coincidiendo con la celebración del Día de la Comunidad Valenciana? “Es un honor, todos los concejales, más todos mis amigos, mis amigos de verdad, mis vecinos, porque nos queremos, hayan decidido dármela pues qué quieres que te diga (se emociona)(…) Todos los que lo han visto escrito o lo han oído no paran: paso por una calle y llaman: ¡“Quico enhorabuena”!, ¡“Quico…”! “No puedo andar por la calle, me tengo que esconder” (ríe).

En un principio me extrañó que me otorgaran este galardón y me digo: ¡Y a santo de qué me dan a mí esto, porque para mi la palabra Cultura es lo mismo que la Fotografía, la Fotografía también es Cultura, porque yo he hecho con mí fotografía un desierto y tiene un valor porque lo hice yo! Y me dan la razón, aunque yo no me quejo de nada.

El Rincón de Loix en los años 60

Así es “Quico, el Fotógrafo” altruista, sorpresivo, inusual, valiente, un crío de 87 años que sigue sin beber agua desde la Guerra de la Independencia de Argelia a la que “creo que se fue por amor y que ante todo refleja en su pupila a la persona sensible que se esconde tras este hombretón que fue y sigue siendo y, sobretodo, la vocación tremenda que siente por lo que ha sido su trabajo, su hobby y su pasión: la Fotografía.

*Lib: Una revista sugerentemente libre, fue una revista erótica española publicada por la barcelonesa Ediciones Zeta entre 1976 y1984, muy representativa del boom editorial del destape en el contexto de la Transición española, y que, con posterioridad a 1984, acabó convirtiéndose en su propio sello con más de veinte revistas en el mercado y diversas colecciones literarias.