Con ocasión del Día del Libro, España entera se ha puesto en movimiento para leer unas páginas del Quijote, como es tradicional, o de cualquier otro autor.
Todo desde el confinamiento, de forma virtual. La Asociación Manchega Tramontana tenía previsto para ese día, en el salón de actos de nuestro ayuntamiento, presentar un opúsculo con treinta poesías elaboradas por
sendos socios, con la temática de don Quijote, de Sancho, de Dulcinea…
Físicamente, lo dejan para otro día, quizá en otoño, pues cualquier día es bueno para celebrar esa efemérides. Como adelanto, publicamos la portada del opúsculo con tres poemas que sirvan como botón de muestra.
MORÍASE DON QUIJOTE
Moríase Don Quijote,
de este mundo redimido;
antes dejó el de los cuerdos,
ahora deja el de los vivos.
A su lado, la Sanchica,
Dulcinea y los molinos;
todos lloran al difunto,
al de los odres de vino,
al del caballo volante
y la recua de bandidos,
con la cabeza parlante
junto al yelmo de Mambrino
sollozando al pie del lecho
donde Alonso ya es divino.
Mas, ¿dónde está Rocinante?
¿Y dónde el buen Sancho Panza?
¿Dónde para el gobernante
de la insigne Barataria?
¿No está aquí el fiel escudero
que siempre le acompañara?
Y es entonces cuando todos
se acercan a la ventana,
y ven el punto, a lo lejos,
de un rocín donde alguien anda,
con su bacina y sus grebas,
con su barriga y su lanza…
Es el dulce compañero
que a Don Quijote ayudara,
que ahora se ha hecho caballero,
y a por entuertos cabalga.
César Evangelio Luz
Componente de la rondalla