La trágica historia de Diedre Earles

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La historia de Diedre Earles empezó hace 49 años cuando nació en la ciudad irlandesa de Limerick, donde se crió en el seno de una familia de clase acomodada, se casó y tuvo un hijo. A nuestras vidas llegó hace un mes aproximadamente cuando su cara saltó en las redes sociales a través del grupo de facebook Benidorm Seriosly y, posteriormente, a través de una vecina de la ciudad que comentó la situación de la irlandesa en el grupo Quejas Vecinales 2.0. Muchos ya nos la habíamos cruzado por las desérticas calles de la ciudad de los rascacielos. Sin nombre ni apellidos y sin documentación se suponía que la Policía no podía hacer nada. Hoy sabemos más de la trágica historia de Diedre Earles y el motivo de su deambular por Benidorm.

Un reportaje de Belén Richarte

Diedre Earles llegó a Benidorm desde su Irlanda natal en diciembre, junto a su marido, para pasar unas vacaciones que dieran calma a su perturbada mente, que la ha llevado a una situación de descontrol y de locura desde que perdiera tragicamente a su único hijo con 28 años. Los infiernos para Dee (como la llaman familiarmente) se abrieron ese día y todavía no ha conseguido salir de ellos: “los especialistas le diagnosticaron trastorno mental y tiene que tomar medicación diaria pero nunca se ha recuperado del todo, ella necesita sus medicamentos y nosotros estamos muy preocupados”, explica su sobrina Donna Oloughlin. Benidorm era el lugar elegido por la familia Earles para pasar sus vacaciones cuando su hijo aún vivía.

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El marido de Dee desde diciembre hasta el día 12 de marzo, que se decretó el Estado de Alarma en España, viajó frecuentemente a nuestra ciudad para intentar que su mujer volviera a casa con él pero todo fue inútil. Entonces la familia se puso en contacto con un grupo de voluntarios, le alquiló un apartamento para que se alojara allí y con el billete de ida ya comprado, para un vuelo con salida al día siguiente, Dee desapareció, dejando las llaves encima de la mesa; esa fue la última vez que la familia creyó que ese día volvería a casa porque en cuestión de horas España cerró fronteras y empezó un nuevo calvario para los familiares de Diedre.

Según su sobrina, cuando fueron a poner la correspondiente denuncia “la Policía irlandesa se puso en contacto con la Policía Nacional de Benidorm para que la detuvieran y la deportaran pero la respuesta fue que Dee era mayor de edad, está identificada y está aquí por voluntad propia, por lo que no podían hacer nada. La Embajada irlandesa está a la espera de que cometa algún delito por si es detenida, algo que creemos que no va a suceder y sólo nos resta esperar a que levanten el Estado de Alarma e ir para convencerla de que vuelva. Sentimos una gran frustración por no poder hacer nada más”.

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Para no cometer ningún delito Diedre Earles se pasea por las calles de Benidorm sin ningún documento identificativo, sin mascarilla ni guantes, a menudo descalza y pidiendo cigarrillos. La que suscribe estas líneas coincidió con ella en la Boca del Calvari, estaba junto a dos Policías Nacionales y me pidió un pequeño puro para fumar que compré en el Estanco de Pepa y luego me la encontré en el Mercadona del centro, en la sección de bebidas alcohólicas. ¡Por lo visto no guardar el confinamiento, saltárselo continuamente no es delito! ¡Y una sin saberlo…! La familia no entiende “esta actitud por parte de las autoridades y la policía española ya que no sólo se está exponiendo ella al Covid-19 sino al resto de ciudadanos”.

Así que a la familia no le quedó más remedio que apelar a las redes sociales y colgar en el grupo de facebook Benidorm Seriosly el siguiente anuncio. Traduzco: “URGENTE. Por favor, si alguien ve a esta señora que avise para que la familia y la policía puedan contactar con ella. Si os la cruzáis sed amables, ya que necesita ayuda”.

Diedre Earles en Benidorm en época de Coronavirus

Hasta la muerte de su hijo Dee “amaba su vida en su ciudad natal de Limerick, una vida plena, a la que no le faltaba salir a divertirse y el amor por su familia. Su gran pasión era cantar en el karaoke de aquí donde ganó una competición”, afirma su sobrina Donna.

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Pero la confortable vida de Dee cayó por un precipicio cuando murió su único hijo y cuando ella desapareció de los cuidados y del entorno familiar y se quedó en Benidorm, donde la familia había sido tan feliz años atrás. Su entorno más próximo no ha dejado de mandarle dinero e, incluso, una temporada estuvo durmiendo en el Hostal Welcome Benidorm, ubicado en pleno centro histórico de la localidad pero, al parecer, bebía mucho y tuvo varios desencuentros con distintos huéspedes allí alojados lo que provocó que la dirección del establecimiento la invitara a abandonar el hospedaje.

Dee tiene un teléfono que la mayoría de veces no descuelga, pero la última vez que la familia pudo hablar con ella dijo que estaba bien, “que estaba buscando otro alojamiento porque todos los hoteles estaban cerrados y nosotros desde aquí intentamos buscarle otro lugar donde pueda estar, el problema que tiene es que nadie quiere alquilarle nada y ella sólo es una persona enferma, con trastornos emocionales que necesita el calor y el apoyo de su familia”, lamenta Donna.

En Benidorm Dee es muy conocida por la comunidad británica. Aquí cantaba a la gente la canción que sonó en el entierro de su hijo, los bares le daban comida pero eso ya es pasado, como también es pasado que su madre murió hace dos meses: otro duro mazazo para la irlandesa pero en estaecaso: ley de vida que una mente perturbada tiene que gestionar en solitario.

La familia ha estado pagando desde que dejó el hostal a una pareja que le hace las comidas tres veces al día pero desde el miércoles de esta semana no ha aparecido a recoger las viandas. “Los mensajes los borra para que ‘la pareja’ con la que está no se meta en líos por romper el confinamiento”, puntualiza la sobrina. “Nosotros sólo queremos que vuelva a casa donde tendrá la atención médica que necesita y donde tiene una casa preciosa y una familia que la quiere”, concluye Dona.

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La historia de Diedre Earles la conocimos en Benidorm a través del grupo de facebook Quejas Vecinales 2.0 en el que una vecina de la localidad se hizo eco de la situación de Dee por el estado que presentaba y porque constantemente se estaba saltando el confinamiento exponiéndose ella y exponiendo al resto de ciudadanos a contraer el virus, a ella se sumaron más ciudadanos que alertaban de los sitios donde la habían visto y las actitudes que mostraba. Reproduzco algunos de los comentarios sin dar nombres:

-”Estuvo en el mercado y se fue cuando llegó la policía”.

-”Puff tuve hace meses una mala experiencia con ella en mi trabajo: estaba alcoholizada y con mi inglés básico sí que llegué a entender que su hijo estaba muerto y por eso estaba así de “rebelde””. Era muy, muy agresiva y decía I’m Irish I’m Irish!!! Esperemos que por su bien la encuentre su familia y le den una solución, por cierto ya hace meses de este episodio”.

-Alguien iba con ella, pero se fue y ella se quedó con la policía, no quería irse a casa. No sé más…

-Ojalá que la entreguen a su familia antes de que le pase algo, se ve que no está bien la pobre

¡Pobre mujer!

-Es antinatural perder un hijo.

-Debe de estar identificada…Consum Mediterráneo, sentada en un banco y había tres policías con ella.

Actualmente Diedre Earles pernocta en el campamento que se han montado dos individuos y ella junto a uno de los locales cerrados que hay en la Iglesia del Carmen, las imágenes que acompañan este reportaje así lo atestiguan: los vecinos aseguran que es un foco de infección porque entre otras cuestiones hacen sus necesidades en la calle y hay peleas continuas, así como actos sexuales a cualquier hora del día y de la noche.

¿A quién le corresponde acabar con esta situación cuando los delitos son reiterativos, diarios y graves según lo establecido por el Estado de Alarma o, incluso, en esta situación hay ciudadanos de primera y de segunda? Hay una familia sufriendo a miles de kilómetros de distancia, una pobre persona perturbada que campa a sus anchas por las calles de Benidorm poniendo su salud en riesgo y también la del resto de vecinos, la Policía es consciente de la situación y la Embajada también… Y como diría aquel: “¡Qué fem del caldo!”. ¡Lamentable se mire por donde se mire!