Después ¿qué?

Después ¿qué?

Joan Ayala.- Estamos a 24 de abril de 2.020. Llevamos 22.157 fallecidos en España por la enfermedad COVID19 que es producida por un coronavirus denominado SARS-CoV-2. Un virus que nos ha llegado de China a través de Italia.

Todos estamos al corriente de lo que está pasando ahora: Confinamiento, cierre de empresas, dos millones de parados más, desasosiego, inquietud, rabia popular con un Gobierno que tiene el dudoso honor de ostentar el récord de contagios por millón de habitante y el segundo en fallecidos.

No quiero detallar ni pormenorizar la situación de descontrol, desgobierno y mala gestión. Eso cada uno ya lo sabe con la lectura diaria de noticias. Este es un artículo bastante técnico, con muchos números, pero creo que es fácil de entender con los subrayados, entrecomillados y negrita. Espero que sea útil al lector Y esta es la situación actual, pero… DESPUÉS ¿QUÉ?

Las previsiones de caída de la actividad económica están entre el 8% (si el confinamiento se acaba en mayo) hasta el 13,5% (si es a final de junio). Incalculable si se prorroga más. Esa caída de PIB (Producto Interior Bruto) va a generar

• Desempleo cercano a los SEIS MILLONES DE PARADOS. • Las prestaciones por desempleo subirán hasta los 25.000 Millones anuales

• Las Ayudas a fondo perdido unos 30.000 millones • Una caída de recaudación fiscal por I.S., I.V.A, e IRPF de más de 40.000 millones

• Una caída de ingresos de la SS. Social de más de 12.000 Millones • Otras ayudas y subvenciones para relanzar de más de 30.000 millones

• En resumen, unos 117.000 millones de gasto público DEUDA PÚBLICA: No los tenemos. Es más, tenemos una Deuda de un billón doscientos treinta mil millones (1.230.000.000.000€). Los intereses de dicha Deuda son 31.000 Millones. Es decir que sale a una media de tipo de interés del 2,52% El Presupuesto del Estado es de un gasto de 368.000 Millones con unos ingresos de 300.903 millones, o sea que ya partimos de un déficit de 67.000 millones.

Todo ello sin incluir la Seguridad Social con otro déficit de unos 13.000 millones. Con estos datos observamos que el Estado tiene que endeudarse con 117.000+67.000= 184.000 Millones más. Eso representa un 50% del Presupuesto. Son datos BÁRBAROS.

Pero no queda ahí el asunto. Con estas cifras el total de la Deuda será de (1.230.000+184.000=) 1.414.000.000.000€ (UN BILLÓN CUATROCIENTOS CATORCE MIL MILLONES). Salimos por cada español (niños, ancianos, y de toda clase) a unos 30.085€ por “españolito”. Una familia media serían unos 90.000 euros.

El PIB de 2.019 fue de 1.244.000.000.000 (un billón doscientos cuarenta y cuatro mil millones) y si baja aproximadamente un 10% será de unos 1.119.600.000.000. Página 2 Pues bien, la Deuda de 1.414.000 millones entre el nuevo PIB representaría 126,29% del PIB. COSTE DE FINANCIACIÓN El tema se agrava: Ante la necesidad de financiarnos, los ahorradores que nos presten dinero y suscriban los Bonos exigirán más remuneración porque hay más riesgo por una deuda tan elevada. Los expertos adelantan que los tipos de interés pasarán del 2,52% que estamos pagando ahora hasta el 5%. Es decir que, si ahora estamos pagando 31.000 millones de intereses, pasaríamos a pagar (5% de 1.414.000 millones=) 42.500 millones de intereses. Eso representa 11.500 millones más de gasto (lo mismo que se pagaba hasta ahora de Prestaciones de Desempleo). Con esa Deuda del 126% sobre el PIB no se van a conseguir de precios de financiación mejores. PAGO DE LA DEUDA Toda esa Deuda se ha de pagar. Tarde o temprano se ha de pagar. Solamente hay un camino para pagar esa Deuda y es equilibrar un Presupuesto en el que los Ingresos sean superiores a los Gastos.

Esto se consigue:

a) Aumentado los Impuestos, lo que ralentizará o impedirá el crecimiento económico que nos llevaría a una “japonización” con más de 25 años sin crecimiento. Veremos un IVA al 26% y un IS del 28%

b) Recortando Gasto: Esto implica un bestial retroceso en el Estado del Bienestar: Reducción salarios a funcionarios, reducción de funcionarios, aumento de la edad de jubilación, reducción de las pensiones, recortes en Cultura, Deportes, “chiringuitos”, agencias estatales, privatización de activos públicos (Aena, Bankia, Paradores, etc..), c) La combinación de ambas cosas. RESCATE Y RECORTES Esto partiendo de la base de que “alguien” compre la Deuda para financiarnos.

Si el Gobierno no es capaz de transmitir a los posibles compradores de Bonos que va a ser disciplinado y va a ir pagando, tomando las drásticas medidas citadas, NADIE comprará nuestra Deuda. Una quiebra del Estado. Lógicamente eso parece imposible o al menos lejano e improbable.

No nos quedaría más remedio que acudir a la financiación europea por medio de un RESCATE. Pero un RESCATE nos obligaría a ceder en política fiscal y nos mandarían a los famosos “hombres de negro”. Funcionarios de la Unión Europea que velarían porque todas esas medidas de ajuste de Presupuesto se cumplan. Pasó en Grecia y gracias a eso hoy tienen una economía saneada a costa de reducción de su “estado de bienestar”. MICROECONOMÍA Los datos explicados se refieren, obviamente, a la Macroeconomía ¿Y los hogares?

Recesión-Deflación: En un principio, la recesión va a producir deflación. Una menor demanda de bienes y servicios por la caída de los ingresos de los hogares nos lleva, sin duda, a ese escenario:

– El precio de la vivienda caerá un 12-15% – La electricidad y combustibles caerán un 20%

– El exceso de oferta laboral y escasez de puestos de trabajo hará que los salarios reales bajen un 8%

– Los productos básicos de alimentación subirán un 5%

– Los alquileres se mantendrán porque habrá tendencia a ser inquilino al no poder comprar.

– La construcción y la venta de vivienda caerá un 15%

– El precio de los locales comerciales que se quedan vacíos por el cierre de bares, comercios, restaurantes y talleres, bajará un 20%.

Nos vamos a un deflación (inflación negativa) de un 3%-4% Inflación La Unión Europea, el Banco Central Europeo, los Gobiernos (también en EE.UU con la FED) intentarán recomponer ese problema y lo harán (ya han empezado en Japón y EEUU) a poner en marcha el “ventilador del dinero”:

– Rentas básicas universales

– Ingresos directos a ciudadanos

– Créditos sin intereses

– Aplazamientos de impuestos e incluso rebajas

– Libertad a los fondos cautivos de los bancos para que den préstamos – Aumentar la masa monetaria comprando bonos de empresas y Estados En unos tres años, en el momento que las economías se recuperen un poco todo ese dinero y liquidez con el que “regarán” el mercado hará que el dinero pierda valor.

“¿Para qué quiero tu dinero a cambio de un bien o servicio si yo también puedo tener dinero gratis?”. Es lo que los economistas llaman “trampa de liquidez”. Se preferirá tener bienes a tener efectivo. Se empieza con las inversiones de alto riesgo, las compras sin meditar, aumenta la demanda de bienes y servicios, el dinero deja de ser un bien deseado.

Esto nos lleva directamente e inexorablemente a INFLACIÓN. Además, a los Estados les interesará esa inflación ya que con los mismos bienes o servicios físicos aumenta su recaudación de impuestos y ayuda a pagar deuda.

Los Estados promoverán la inflación. Para ello tendrán que subir los tipos de interés (calculo que hasta el 8%). Aquí es cuando le llega al ciudadano la inflación y el aumento de tipos: En un período de inflación el aumento de salarios va siempre por detrás del aumento de los precios con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo. Con la subida de tipos de interés las cuotas de préstamos, en especial las hipotecas, van a subir de forma exagerada. Por ejemplo: Una hipoteca de 100.000€ a 20 años al 1,5% actual es una cuota de 482 euros. La misma hipoteca al 8% serían 836 euros. Son 354€ mensuales más (un 73%).

Si, recordemos, que los salarios reales han bajado en época de deflación, se dará que el esfuerzo financiero será EL DOBLE. Si eso llega volveremos a los lanzamientos (mal llamados desahucios), subastas y okupas. Así pues, los hogares (los ciudadanos) deberían hacer esta reflexión y pasar sus hipotecas A TIPO FIJO ahora que pueden y olvidarse del tipo variable. Yo lo haría.