José Alonso Quintanilla ofreció el pasado 9 de julio una conferencia en El Faro de Alejandría

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El Faro de Alejandría el pasado 9 de julio, tuvo el placer de recibir a José Alonso Quintanilla, especialista en medicina tradicional china. La charla se basó en la visión oriental de cómo se organiza la naturaleza y como nos afecta a través de sus 5 movimientos: Germinación, crecimiento, desarrollo, madurez y retorno a la germinación. Pocos conocen que la cultura oriental tiene una quinta estación.

Isabel López Villanueva.- En Oriente no tienen el concepto de Dios como en Occidente. Para ellos existe lo que denominan «Una trama sin tejedor». Sienten que esa Infinitud o Conciencia Universal no puede ser expresada, conceptualizada, limitada por algo finito como es la mente humana.

José Alonso fue explicando con apoyo de imágenes escogidas. Dijo que cuando escuchó la concepción que en Oriente tienen sobre el Universo, la tierra y el ser humano, quedó totalmente fascinado. Nos hallamos entre el «Cielo y la Tierra», influido por las energías de ambos planos. El Cielo con su energía Yang, activadora, luminosa, fuerte, dulce, cálida… Y la Tierra con su energía receptiva, tranquila, suave, amarga, fría,…

Yin y Yang están presentes en todas las cosas, estos dos polos opuestos forman parte de todos los seres y de todos los cambios que se producen en el Universo. Son antagonistas. Se inhiben y controlan mutuamente formando así un equilibrio.

Tienen el mismo origen. Yang corresponde a la acción y Yin a la base material.

Hay fases de crecimiento y decrecimiento, cuando uno crece el otro disminuye. Hay un proceso de evolución o cambio, y en determinados momentos uno puede transformarse en el otro. Como el invierno que se va transformando progresivamente en verano.

Hipócrates -el padre de la medicina- decía: «Quien desee investigar la medicina deberá proceder así: considerará, en primer lugar, las estaciones del año, y luego el efecto que produce cada una de ellas».

Es lo mismo que trata la Medicina China, mantenerse en equilibrio en cada cambio o movimiento de estación.

De la energía primordial Tao surgió la dualidad del Yin y del Yang paulatinamente a través de los Cinco Elementos o Cinco Movimientos.

Desde la paciente observación de la naturaleza comenzaron a elaborar una teoría lógica que recogiera todos los elementos de la naturaleza agrupándolos por su temperatura, sabor, región corporal, órganos del cuerpo, color, emoción,… consiguiendo así un ciclo de alternancia que da lugar a las estaciones.

– Para el invierno lo relacionaron con lo latente, quietud, color negro-azul oscuro, sabor salado, energía descendente, frío, órgano Riñón, víscera Vejiga, orificio corporal oreja, sentido oído, emoción miedo.

– La primavera está relacionada con el color verde, la madera en crecimiento, sabor ácido, energía intermedia del Yin al Yang, órgano Hígado, víscera Vesícula Biliar, orificio ojo, sentido vista, emoción ira, rabia. Se relaciona con el crecimiento en la etapa humana.

– El verano se relaciona con el color rojo, calor y ardiente, sabor amargo, energía máximo Yang, órgano Corazón, Víscera intestino delgado, se abre en la lengua, sentido gusto emoción alegría. Estado de desarrollo humano.

– El estío o final de verano se relaciona con el elemento tierra, la receptividad, fecundidad, sabor dulce, energía Centro, órgano Bazo, víscera Páncreas, orificio boca, representa a los músculos largos, la carne, emoción reflexión. Estado de maduración en la etapa humana.

– El otoño principio del Yin se relaciona con el elemento metal, con el color blanco, con el sabor picante, con el Pulmón y el Intestino Grueso, con el orificio nasal, la emoción tristeza y la dirección Oeste donde comienza a ocultarse el Sol (Yang) etapa para recoger los frutos de nuestra cosecha y también a nivel personal.

– El invierno se caracteriza por el frío, elemento agua, color oscuro negro-azul, sabor salado, órgano Riñón y víscera vejiga, dirección Norte, emoción miedo. Estado de latencia de animales y plantas preparando su nueva germinación en primavera.

Estos elementos tienen un ciclo de generación. Cada uno va alimentando al siguiente y a esto se le denominó el ciclo de «madre e hijo». Entonces, el agua alimenta las plantas, que corresponde al Elemento Madera. Este alimenta al Elemento Fuego, de las cenizas de alimenta el Elemento Tierra y en el interior de la tierra se produce el Elemento Metal.

También tienen un ciclo de control que se encarga de mantener un equilibrio entre todos los elementos. El agua apaga el fuego y lo controla. El fuego funde el metal por lo que puede controlarlo y moldearlo (me recuerda al herrero y la fragua). El metal corta y por tanto controla la madera. La madera debilita a la tierra y la tierra controla al agua y la estanca.

También a cada estación le asignaron una serie de alimentos como hacemos en Occidente, sobre todo antiguamente, pues se consumían los alimentos que iban produciendo y desarrollándose en una estación concreta.

Además clasificaron los alimentos según su naturaleza que puede ser de temperatura fría (como la mayoría de las frutas y verduras), neutra (como los cereales), caliente (como las carnes) y ardiente (como algunas especias -canela, pimentón, ajo)

También según su energía que podía ser ascendente, descendente y flotante. Según su acción pueden tonificar o dispersar energía de órganos, líquidos y sustancia sanguínea.

Y al igual que en Occidente se utilizaban según sus propiedades para diferentes indicaciones: emolientes, laxantes suaves, inductores del sueño, hidratantes, debilidad, exceso de mucosidad,…

En verano tenemos los tomates, pimientos, cerezas, melón, sandía… que son de naturaleza fría y aunque haga calor ingerir todos los alimentos fríos hace que el estómago se resienta así como el pulmón o riñón. Por lo tanto, tienen en cuenta los alimentos que fortalecen estos órganos (como los azukis para el riñón, rabanitos para el pulmón, cereales integrales para el bazo y los incorporan también a la dieta de verano para compensar y todos los elementos estén en equilibrio. Es como solía decir mi profesor «Una dieta democrática», ya que contiene alimentos con diferentes naturalezas fría, fresca, neutra, y tibia, aunque la fría sea la predominante.

Llegamos al final de la charla con un fuerte aplauso de agradecimiento, comenzó el coloquio con interesantes preguntas.

Muchas gracias José Alonso Quintanilla, por tu exposición y por desplazarte a esta Villa para que conozcamos este interesante tema poco común.