Pedro Sánchez y su trébol de cinco hojas

Pedro Sánchez y su trébol de 5 hojas

“La suerte del PSOE es comparable a ir al supermercado y que estén todos los cajeros libres”
Leopoldo Bernabeu

“Lo despide su partido, se empecina en ganar unas primarias y lo consigue, una carambola de moción de censura le coloca en la Moncloa y tras 10 de meses de despropósitos, ahí lo tienen, a punto de ser investido para los próximos 4 años”

Intentar escribir una columna de opinión y conseguir decir algo que nadie ha dicho, es cada día más difícil. Pero a nadie le he leído la capacidad de visión de futuro que tiene Pedro Sánchez. Lamentablemente no me refiero a una visión que tenga como prioridad el futuro de nuestro país, sino a esa otra capacidad que tuvo de ver lo que iba a pasar a su alrededor político cuando su propio partido le cortó las alas allá por Octubre de 2016. Si no les pareció suficiente su demostración de capacidad de liderazgo y superación, el conseguir ser Presidente del Gobierno de España 20 meses después de que sus propios barones lo enviaran a la calle de Ferraz de una patada en el culo, ¿qué les parece el descubrimiento que supone ser capaz de ver lo que iba a pasar a derecha e izquierda en este país, unos años más tarde?. Empiezo a pensar que fue capaz de verlo en el más allá y por eso ha actuado con ese ímpetu a prueba de portaviones, de lo contrario es el majadero con más suerte que he visto en mi vida. Prefiero, aunque me cueste creerlo, quedarme con la primera opción.

¡Suerte, mucha suerte, muchísima suerte. Demasiada suerte!

¿Cómo si no se explican que, después de haber superado la mayor presión ejercida jamás sobre un político en sus únicos 10 meses como Presidente, fue capaz de visualizar, diseñar y fijar unas elecciones generales justo un mes antes de las municipales?, ¿haber conseguido un resultado para sí tan positivo como inaudito en ambas y, he aquí la más perfecta de las carambolas, disfrutar viendo la descomposición total de Podemos a su izquierda y el despropósito de los tres principiantes imberbes a su derecha?. Supongo que la mayoría están pensando que eso es suerte, mucha suerte, muchísima suerte. Demasiada suerte, ¿no les parece?. Algo habrá tenido que ver el inteligente de Pedro Sánchez en todo esto. Lo despide su propio partido, se empecina en ganar unas primarias y lo consigue, una carambola de moción de censura le coloca en la Moncloa y tras 10 de meses de despropósitos, uno detrás de otro, utiliza el poder mejor que nadie, y ahí lo tienen, a punto de ser investido para los próximos 4 años. Digo yo que algo habrá tenido que ver. Para mí es un gran visionario. Cuanto menos para sus propios intereses. Es cierto que la memoria de los españoles en esto de la política es equiparable a la de un pez, pero el resultado es el que es y ahora no valen excusas.

VOX y sus consecuencias

Sin gustarme lo más mínimo los escasos planteamientos programáticos de Vox, me parece inverosímil mucho de lo que vengo escuchando en medios de comunicación, a los que tengo por serios, sobre este partido político. ¿De verdad nos tenemos que creer que todos los españoles que han votado al PP, Ciudadanos y el propio Vox, lo hicieron pensando en que se tenían que unir obligatoriamente para conseguir gobiernos?. Doy como un hecho constatado y constatable que la objetividad pasó a mejor vida hace ya mucho tiempo en la mayor parte de los grandes conglomerados mediáticos, pero el descaro y la presión que se ejerce últimamente sobre su propia audiencia para que piensen igual que sus líneas editoriales, empieza a ser seriamente asqueroso. Los mismos medios que durante 2018 no dieron ni una línea, ni un minuto a Vox, hasta que este consiguió un clamoroso resultado en las andaluzas, aprietan ahora indicándole que está en la obligación de aceptar el chantaje de un Albert Rivera, absolutamente desnortado en su rumbo y que empieza a ser un verdadero problema para su propia organización.

Albert Rivera, desnortado y veleta

Ciudadanos, un partido que nació como regenerador de la vida pública, les recuerdo que es el que apoyó a Susana Díaz, la de los ERE en Andalucía, durante los 3 años que le interesó. El mismo que en septiembre de 2017 dijo que no podían apoyar el 155 y que en 2019 se convierte en el mayor defensor de otro 155 que a su vez exige como condición a los barones del PSOE que quieran llegar a acuerdos con él. Pilar Barreiro, la senadora a la que Cs pidió su expulsión y luego fue exculpada por el Supremo, todavía espera una disculpa. Es el mismo partido que en diciembre de 2017 ganó las elecciones en Cataluña con una Inés Arrimadas que ni siquiera se atrevió a presentarse a la investidura y que ahora se ha venido a Madrid dejando tirando a sus electores. Es el mismo Albert Rivera quien ficha a Valls para la alcaldía de Barcelona y ahora no le reconoce como interlocutor, una vez este quiere investir a Ada Colau. En fin, está claro que Ciudadanos no es un partido bisagra ni veleta ¡noooo¡, sino un partido de trayectoria seria y coherente. Alucinante.

Los complejos de la derecha y la falta de escrúpulos de la izquierda

Pues ahí lo tienen a los tres de la Plaza de Colón. Los mismos tres mosqueteros que se fotografiaron y avisaron a los españoles que votar a Sánchez era un peligro, ahora se insultan, menosprecian y chantajean entre sí. Un Rivera que se fotografía con Abascal en la plaza de Colón, pero que ahora no lo quiere ver ni un pintura, el mismo Rivera que dijo en campaña hasta saciarnos, que no pactaría con Sánchez, pero que ahora lo ve como posible aliado, sin importarle que este a su vez se apoyase en los separatistas y Bildu para ser Presidente del Gobierno y negocie con este último la comunidad de Navarra. Pero eso sí, a todos les parece mal que Abascal declare que ya está bien de que se les falte el respeto y mercadee con ellos. Y entre tanto, tenemos un Pablo Casado, heredero de los rescoldos de un PP fagotizado por su propia corrupción, haciendo el papel de Celestina en esta película de cuernos a gogó.

Cuanto tiene que aprender en este país la acomplejada derecha de la izquierda sin escrúpulos y mucho más avispada. Aunque no es menos cierto que la suerte del PSOE es comparable a ir al supermercado y que estén todos los cajeros libres, ahí tienen a Ximo Puig, Presidente de la Comunidad Valenciana, ofreciéndole consellerías a un Podemos al que ni siquiera necesita para gobernar, pero al que cuida por aquello del “por si acaso”. Eso es lo que en política se llama inteligencia a largo plazo. El PSOE español, que tan mal se ha portado con Pedro Sánchez, no sabe bien cuanto va a tenerle que agradecer de ahora en adelante. No hay más que ver el destino de partidos socialistas tan legendarios como el griego, el francés y recientemente, el alemán, para entender lo que para ellos significa tener a este visionario de secretario general. Cuando veas las barbas de tu vecino mesar, pon las tuyas a remojar. Más les vale que cuiden a ese Pedro Sánchez que riega una planta y le sale un trébol de 5 hojas.

Atención con el cambiante panorama político español

De la misma manera que hace ya meses pronostiqué la desintegración de Podemos, algo que estamos viendo por capítulos, más les vale a los señores de la derechita española que se pongan las pilas sino quieren terminar como los republicanos franceses o los conservadores británicos. Y a los benefactores acaudalados del IBEX 35 que todavía sostienen al veleta de Rivera, que suelten amarras o lamentarán las consecuencias.