El saqueo a la sociedad de bienestar

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Bernat Mira Tormo.- Está claro, que la “crisis”, es la consecuencia lógica de la globalización de la economía sin ningún tipo de controles, por seguir el dogma del libre mercado que según sus seguidores decía:

<<El mercado, dejado a su aire y sin controles estatales de ninguna clase, es capaz de producir tanta riqueza, que hasta las capas sociales más humildes, saldrán beneficiadas, del gran progreso económico, que aportará a la sociedad, la llamada magia del mercado>>.

Este era el “mantra del pensamiento único”, que querían imponer los que detentan el poder del ultra liberalismo económico a nivel mundial.

Hasta no hace mucho tiempo, hubo bastante gente que se creyó este “cuento”. Nos dijeron tantas veces que no había ninguna otra alternativa viable al mercado libre, que a fuerza de repetírnoslo a nosotros, “se lo creyeron ellos”. Y esta falacia que alguien con dos dedos de frente no se la hubiera creído, se convirtió en el “mantra” o la “biblia”, del llamado “capitalismo de mercado sin complejos” o “ultra liberalismo económico”.

Para hacer un nuevo país de “ganadores”. Y resulta que este país de ganadores, no era otra cosa que un país de “vulgares estraperlistas corruptos, del mercado globalizado del siglo XXI”.

A los que no les pueden ir con este “cuento”, es a la gente que está harta de buscar trabajo sin encontrarlo y a los que no pueden pagar la hipoteca del piso, ni llegar a fin de mes. Estos cuando oyen la palabra democracia o libertad, “saben que les están tomando el pelo, porque saben lo que significan las palabras democracia y libertad sin un euro en el bolsillo, o sea otro cuento más”.

Con esta política, la clase media y media baja, se mueren de asco, que es peor que morirse de hambre. Se puede comprobar, cómo en todos los lugares que aplican esta política, la macroeconomía sube por el ascensor, mientras que los trabajadores (exceptuando a los altamente capacitados, que están relativamente bien pagados en todas partes, porque los necesita el sistema), suben por las paredes.

Si hace treinta años nos hubieran dicho que íbamos a tener la porquería de sistema social y político que tenemos ahora, no, nos lo hubiéramos creído. España se ha convertido en “Chapuzas Mariano”. Estos no se enteran de la película. A veces me pregunto, si estas “lumbreras” que nos mal gobiernan, son conscientes del sufrimiento que les causan a los más vulnerables, no parece que esto les importe mucho. Porque si les importara no se dedicarían a poner todo tipo de trabas vergonzosas, para el desarrollo del capital humano y cultural del país. Para así poder tomarnos el pelo mejor y más impunemente. “No les interesa tener ciudadanos bien formados e informados, que es lo que necesita el país, porque eso va contra los intereses y corruptelas, del sistema”.

Cuando hablan del mercado, como eficaz herramienta para regular la economía, nos hablan de un mercado que ya hace mucho tiempo que no existe, si es que alguna vez ha existido, inspirado en la filosofía económica que desarrolló Adam Smith, basada principalmente en aplicar el sentido común al liberalismo económico de entonces, filosofía muy bien reflejada en su libro “La riqueza de las naciones”. Adam Smith es considerado el padre de la economía moderna. Y una parte del liberalismo de entonces, pretendía liberar al hombre.

Mientras que el ultra liberalismo de ahora, lo único que quiere liberar, es a los poderes financieros y económicos del mercado, de todo tipo de trabas y controles. Para que les den patente de corso, para mangonear, corromper y especular a manos llenas.

Y como no son tontos del todo, saben que si no terminan con todas las libertades democráticas de los ciudadanos. No conseguirán imponer totalmente su ansiado y mal llamado “pensamiento único”. Por eso no pierdo la esperanza, porque aunque estoy seguro que les gustaría cargarse la democracia, no pueden ir contra la opinión publica mayoritaria, y eso lo saben ellos también.

Y debido a todas estas chapuzas. Los políticos de todos los colores están desacreditados, por no poder controlar al mercado, o sea, a los especuladores y corruptos, que sin necesidad de presentarse a las elecciones, tienen mucho poder. La gente piensa y con razón, que si los que mandan son los mercados, para que queremos a los políticos.

Por ese motivo, ya casi todos los Marxistas que quedamos, somos de Groucho Marx.