En Benidorm nos jugamos nuestro futuro el próximo 26 de mayo

En Benidorm nos jugamos nuestro futuro el próximo 26 de mayo

Una era política ha terminado

Leopoldo Bernabeu. CONTIGO Benidorm.- “Toni Pérez debería aceptar el camino que, con altura de miras, le han señalado Agustín Navarro y Gema Amor, y ayudar así a cerrar un cuarto de siglo de vida política. Benidorm merece poder empezar a escribir un nuevo capítulo en su trayectoria de futuro”
Benidorm está ante un momento que puede y debe marcar su futuro. Los diferentes escenarios que se abren cada día con vistas a las elecciones locales del próximo 26 de mayo, así lo están poniendo de manifiesto. La retirada de la vida política de Gema Amor, unida a la del ex alcalde Agustín Navarro, es la más clara escenificación de lo que apunto. Cada uno puede explicar sus motivos en público como desee y el resto creerlos, aunque la realidad, que no siempre es la que nos cuestan, un aplauso bien merecido tiene en esta ocasión.

Gema Amor, como ella misma ha manifestado, ha estado 19 años en la vida pública. Agustín Navarro, cerca de 30. Son más que suficientes si de verdad queremos creernos eso de que en la política se está de paso. No hablo de jóvenes ni mayores, pues la capacidad y la sabiduría radican en ambos segmentos. Hablo de reciclaje, igual que en cualquier otro segmento de la vida. No importa el momento que cada uno escoja para iniciarse en el servicio público, pero sí es comprensible que después de 8 o 12 años en el poder, es tiempo más que suficiente para dejar paso a sabia nueva.

Vicente Pérez Devesa, Pérez Fenoll, Agustín Navarro y Toni Pérez…

La vida política de Benidorm de los últimos 24 años se escribe con letras complejas. En 1.995 inició su proyecto un Vicente Pérez Devesa que llevaba ya en la administración municipal más de 20 años y que en ella permaneció hasta su fallecimiento. Dicen demasiadas malas lenguas que eso le salvó de estar hoy en una situación judicial muy complicada. Pasó a la historia de la política como un gran líder a pesar de haber dejado la mayor deuda conocida del ayuntamiento hasta ese momento, y a pesar de haber manejado los años de mayor bonanza económica. Parámetros antagónicos que todavía hoy son difíciles de explicar.

Continuó Manuel Pérez Fenoll, un alcalde que llegó mal y salió peor, pues a pesar de ser un personaje con la suerte siempre de cara, ya que accedió al cargo al fallecer Pérez Devesa (aunque para este, ese hubiera sido su último deseo), su absoluta incapacidad como gobernante, adobada con ciertos tintes de prepotencia, siendo el único munícipe que nunca tuvo dedicación plena al cargo, le llevaron a no querer ver nunca la moción de censura que se cernía sobre él, le apartó del poder y dividió a la derecha local en mil pedazos, algo que a día de hoy persiste. De manera inaudita, aún hoy sigue viviendo de la política sin que se le conozca acción alguna en favor de la ciudad de Benidorm. Son las incongruencias de una vida pública que cada vez hastía más al común de los ciudadanos.

Continuó Agustín Navarro, que llegó al poder a través de una Moción de Censura y en los peores años de la crisis. Su manifiesta incapacidad a la hora de gobernar un monstruo como Benidorm, su facilidad para prometer lo imposible y su error al mezclar amistades con oficio, le llevó a ser imputado por prevaricación, tráfico de influencias y malversación de fondos públicos. Una acusación que, de manera inexplicable, le tiene atado al reloj de la desesperación desde hace 7 años. Ha decidido salir de Benidorm buscando un retiro dorado.

Y como punto final a este cuarto de siglo de caras repetidas, tenemos hoy de alcalde a Toni Pérez, un señor que lleva tantos años en el Ayuntamiento calentando sillón de concejal, que ha vivido todas y cada una de las peripecias descritas en este artículo. Lleva ahí desde 1.995. Un hijo de Benidorm al que no se le conoce trayectoria alguna en la empresa privada, que controla bien los entresijos de la administración y que lleva casi 4 años cogiéndosela con papel de fumar para que nada le salpique. Es la mejor versión del político que se apunta el tanto de lo que bien sale y carga en la espalda de los técnicos aquello que se tuerce. Incapaz de tomar una sola decisión, su poder de seducción consigue que sean siempre sus concejales los que firmen los temas más ásperos, siempre deslumbrados por su hechizo.

Tenía Toni Pérez bien diseñado todo lo que en la campaña de 2015 tenía que decir para que los vecinos de Benidorm le votaran, fascinados muchos de ellos por su sortilegio, picaron el anzuelo. Conseguido el objetivo de hacerse con la vara de mando, de estos cuatros años sólo nos queda de su gestión decenas de fotos a diario gracias a un gabinete de comunicación que pagamos todos. También infinidad de peligrosos carriles bici, mucho policía tumbado destroza coches y, a falta de 5 meses para elecciones, todas las calles levantadas. Pero nada más. Infraestructuras y actuaciones concretas de calado para el futuro de Benidorm, ninguna.

Benidorm en busca de un nuevo líder de la Oposición

Gema Amor ha hecho lo correcto. Ha puesto punto y final a su trayectoria política a tiempo. Ella, avezada estadista política, sabía mejor que nadie, que en estas próximas elecciones sus posibilidades eran muy remotas. A su cada vez menor influencia política, se le ha unido la dificultad de hacerse oír por culpa de sus cuerdas vocales. Gema sin voz es como un jardín sin flores. Ha hecho lo correcto, salir por la puerta grande ahora que estaba a tiempo. Agustín Navarro ha hecho exactamente lo mismo. Una era política ha terminado y hay que dejar paso a otras perspectivas, a otras miradas y otras formas de entender la política y hacer las cosas. Que pueden ser peores o mejores, pero que está por ver. Lo que queda claro, es que con los mimbres de siempre, pocas novedades se podían vislumbrar para el futuro de una ciudad que no puede estar parada por más tiempo.

He leído que con la salida de Amor de la política, muchos de sus votantes volverán a la casa madre del PP. Creo que quien esto escribe conoce bien poco a los vecinos de nuestra ciudad. Los miles de votantes que decidieron hace 8 años no volver a votar al PP, lo hicieron porque los personajes que actuaron de aquella forma con Gema y con la democracia interna, cambiando la decisión de sus militantes en un despacho de Valencia, no merecían más su confianza. Y los personajes que aquel atraco perpetraron, siguen siendo los mismos que están hoy al frente de los populares. De hecho no hay más que comparar los resultados de elecciones locales y nacionales, donde Sí han seguido votando juntos.

Es el empecinamiento de unos cuantos, liderados por Toni Pérez y Pérez Fenoll, que han impedido en los últimos años que otros líderes entraran en el proyecto, los que no dejan crecer la yerba. Algunos han llegado a soñar que con la salida de dos históricos como Gema Y Agustín, Toni se animaría y pondría también fin a su carrera política. Su gozo en un pozo. La fascinación de su embrujo y el embeleso del aroma del azahar salen de nuevo a jugar el partido. En el fondo tiene sentido, de que va a vivir pasados los 50 aquel que nunca trabajó en la dura y sacrificada empresa privada.

Benidorm se enfrenta a un momento importante de su historia. Los ciudadanos tienen la oportunidad de darle un giro a la situación. La retirada de líderes políticos locales de amplio recorrido y la histórica bajada del PP en las encuestas, en parte por su desfasado mensaje y en gran parte por sus muchas corruptelas sin cicatrizar, son la más evidente señal de que en Mayo puede y debe ser otra fuerza política la que coja las riendas del municipio y lo saque, de una vez por todas, del ostracismo al que populares y socialistas lo han sometido. Benidorm no puede seguir soñando con ser lo que hace ya demasiados años debería ser, una ciudad mucho más moderna, con un comercio del siglo XXI, una escena urbana que no nos sonroje, unas infraestructuras acorde a nuestros impuestos y una cultura que nos permita un ocio más allá del sol y playa. También una sanidad que agilice el empadronamiento de quienes nunca confiaron en la ciudad por culpa de no tener un hospital público y unos centros de salud acordes a nuestra época, y un deporte que permita mirar hacia nuestro propio interior y no a los pueblos de la comarca. En fín, un sinfín de proyectos y posibilidades que hagan de nuestro futuro una ciudad que nos permita sentirnos a todos mucho más orgullosos de vivir y de ser de Benidorm.