La verdad sobre la naranja valenciana

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Auténtica pena da pasearse estos días por los campos de naranjos valencianos, cantidades ingentes de este fruto tiradas en el suelo y echadas a perder. Valencia como uno de los principales productores de estos cítricos, naranjas y mandarinas, no puede permitir que esta imagen que lleva años repitiéndose se mantenga en el tiempo. Hay que tomar medidas y proteger lo que es nuestro y el trabajo de nuestros conciudadanos.

Esta situación es consecuencia directa del acuerdo firmado hace dos años entre la Unión Europea y Sudáfrica. El documento que ratificaron ambas partes consta de un total de 2.500 páginas, por lo visto, demasiado trabajo para los eurodiputados españoles que optaron por no leerse la totalidad del acuerdo y dejar en manos de la suerte que la letra pequeña escondiese perjuicios para su país. Así fue.

Entre todos esos folios y letras un pequeño apartado afectaba, y de qué manera, a nuestros agricultores. Estas líneas recogían la ampliación de mes y medio del periodo de importación de cítricos de Sudáfrica a la UE sin aranceles. En la práctica esta modificación provoca un solapamiento entre la campaña de naranjas africanas y la españolas, concretamente la valenciana y la andaluza. Las últimas naranjas procedentes de Sudáfrica coinciden con las primeras españolas, esta competencia se ve también agravada por el almacenamiento de estos frutos en cámaras.

Indignación es lo que nos provoca esta situación. La incompetencia laboral de los eurodiputados está teniendo durísimas consecuencias sobre un sector ya muy castigado como es el de la naranja valenciana. Además de este apartado referente al tiempo de exportación de naranjas que le corresponde a cada país existe una competencia desleal en base a otros factores. Las condiciones laborales de los trabajadores sudafricanos no tienen nada que ver con la de los españoles y las exigencias de seguridad alimentaria son mucho más estrictas para nuestra naranja que para la africana. Esto provoca que el precio de venta sea más bajo en el continente vecino que en el nuestro.

Ante tal panorama los agricultores valencianos no se han podido quedar con los brazos cruzados y han alzado la voz protestando ante tales desventajas. Representados por la Unió de Llauradors y AVA-Asaja, piden sin descanso la modificación del acuerdo entre Sudáfrica y la Unión Europea, exigen la misma normativa fitosanitaria para cualquier cítrico importado a la UE con el fin de reducir al máximo las posibilidades de contraer enfermedades provocadas por la falta de cuidado de estos alimentos.

Desde Contigo Somos Democracia instamos al Consell a finalizar el Plan Estratégico para proteger las producciones citrícolas valencianas. Al Gobierno Central le exigimos que endurezca los controles en las fronteras de la entrada de frutos procedentes de otros países para evitar la llegada de plagas y enfermedades en la Unión Europea. Por otra parte, rogamos que el Gobierno Central le exija a la Comisión Europea un seguimiento detallado y cercano del impacto trágico para los cítricos valencianos que está teniendo el acuerdo con Sudáfrica. En última instancia, solicitamos que el Gobierno de España pida a la Comisión de la Unión Europea la aplicación de la cláusula de salvaguardia para tratar de minimizar los prejuicios en el sector citrícola valenciano para los próximos años hasta que se pueda solucionar en Bruselas el problema.

Fuente: CONTIGO Somos Democracia

Fotografía de lovevalencia.com