PP y PSOE siguen sin aprender nada

Leopoldo Bernabeu gobierno se ríe vecinos

El mejor favor que todos los españoles podríamos hacer a PP y PSOE, es dejarlos tranquilos durante unos años para que reflexionen, recobren la sensatez, se limpien y regeneren. 

Leopoldo D. Bernabeu.- Entonces volverán con fuerza y nos volverán a ser útiles a todos. El problema, ahora, son ellos.

Superados los primeros días del inmenso tsunami que hemos vivido tras las elecciones andaluzas, dos cuestiones me asaltan con fuerza tras ver, leer y escuchar numerosas opiniones de todo signo y condición.

Nada se está dispuesto a aprender por aquellos que han sufrido la hecatombe en sus senos, y cuanto me recuerda este escenario al que este humilde servidor tuvo que sufrir tras conseguir un notable éxito en las elecciones municipales de 2015 en mi ciudad, Benidorm.

Empezando por el final, recuerdo como si fuera ayer el cordón sanitario que se llevó a cabo contra los que acabábamos de conseguir un gran respaldo de los ciudadanos, pero que éramos vistos como el diablo con rabo y cuernos por los vividores eternos de la cosa pública.

¿Les suena de algo?, esta es la tirita con la que pretenden ahora los perdedores de Andalucía taponar la inmensa sangría que se ha creado sólo por su ceguera.

Preocupante incapacidad intelectual

Vayamos a lo trascendente, la incapacidad de ver más allá de sus propios ombligos. Se demuestra el preocupante nivel intelectual de aquellos que hoy gestionan los dos grandes partidos políticos de este país, cuando vemos la incapacidad de reconocer que han sido sus grandes errores, los cometidos de manera sistemática en los últimos 25 años tanto por socialistas como por populares, los que han ocasionado que el brillante bipartidismo que lideró la Transición capitaneada por Adolfo Suárez, sea hoy el culpable del crecimiento de partidos extremos, tanto por la izquierda como por la derecha, así como del imparable auge de separatistas en varias regiones.

Cuando más tarden en reaccionar y darse cuenta que han de enfrentarse a la más dura realidad, más aliento darán a los extremos ya instalados en los parlamentos, culpables de la enorme inestabilidad social que campa a sus anchas por este país todavía llamado España.

Los grandes problemas políticos de nuestra nación han llegado siempre cuando los grandes partidos se han ido distanciando progresivamente del centro.

Sucedió en 1.936 con la posterior guerra civil y sucede ahora de nuevo, pues desde las elecciones de 1.993 nos venimos distanciando de la moderación y dando pábulo a los extremos.

Es un hecho que si PP y PSOE hubieran cedido de vez en cuando en decisiones fundamentales para la estabilidad de este país, hoy no haría falta en España poner de nuevo en marcha la búsqueda urgente de ese proyecto político de centro moderado que haga de pegamento a una situación que coge aires de extremo peligro.

La progresiva desconfianza entre los dos grandes partidos políticos tuvo como primer resultado la germinación de la extrema izquierda de Podemos. Ahora se repite la historia por la derecha, con un Vox que no dice nada en un discurso que la mayoría de españoles con sentido común apoyaríamos, pero haciéndose dueños del terreno abandonado por el Partido Popular.

El descarado acercamiento de Pedro Sánchez a los separatistas, nacionalistas y pro-etarras ha hartado a los votantes socialistas andaluces.

Y el distanciamiento de la defensa de la unidad de España y el abandono de la educación y la justicia por parte del PP de Rajoy, a los votantes populares. Nadie ha votado Vox, lo dije y lo mantengo, como nadie lo hizo hace unos años a Podemos.

Son millones de personas que utilizan su voto para castigar el pasotismo, el abandono, la displicencia y la corrupción de los dos grandes, fruto del endiosamiento de quienes hace años que equivocan Gobierno con cortijo.

Voté de joven al PSOE y durante años creí ver en el PP lo que España necesitaba. No creo que me equivocara en ninguna ocasión, ni me arrepiento de haberlo hecho. Pero el momento de ambos ha pasado. No son los partidos los que cambian, sino las personas que lo gestionan.

Es simplemente inmoral comparar a líderes como Adolfo Suárez o Felipe González con los que hay ahora, a los que prefiero ni citar.

El mejor favor que todos los españoles le podríamos hacer a PP y PSOE es dejarlos tranquilos durante unos años para que reflexionen, recobren la sensatez, se limpien y regeneren. Entonces volverán con fuerza y nos volverán a ser útiles a todos. El problema, ahora, son ellos.