
Isabel López Villanueva.- El pasado sábado 10 de noviembre en Benidorm, con un sol radiante y una temperatura primaveral, estuve visitando “El Tossal de la Cala”. En otros tiempos, siglo I a.C. “Castellum” romano. A escasos metros se encuentra la Ermita, muy bien cuidada, con flores frescas y cirios encendidos rodeando a la Virgen del Mar que lleva al Niño en sus brazos. Muchas personas se hacían fotografías elogiando el mirador, inmortalizando el momento frente al gran espectáculo de las playas de Poniente y Levante, vistas que cautivan, hasta el Puig Campana se puede ver en todo su esplendor. Benidorm es único, sublime.

Me llamó la atención, al asomarme al pequeño muro que rodea la capilla, la cantidad de basura que hay rompiendo el encanto y desadornando los sentidos. ¿Nadie se ha percatado?, ¿A quién corresponde limpiar esa zona? Me parece un descuido.
Espero que llegue a buen puerto esta solicitud, y a quien corresponda que tome conciencia y atienda ese fantástico lugar, reclamo para el turismo cultural, muy visitado por los que suben a ver los restos arqueológicos.
Nos corresponde proteger la naturaleza elemento esencial de la belleza.