José Antonio Morán ofrece una brillante conferencia sobre Arqueología en El Faro de Alejandría

“Siempre hay algo asombroso esperando ser descubierto”

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Isabel López Villanueva.- El pasado jueves 8 de noviembre “El Faro de Alejandría Benidorm” presentó la ponencia de José Antonio Morán Macías: “Arqueología una mirada al pasado”. Licenciado en Historia, Máster en Unión Europea, con la Especialidad de Económicas y Políticas Y con un extenso currículum. Reconoce que empezó a desarrollar su pasión por la Arqueología y la Historia, gracias a su padre y su abuelo.

Comenzó explicando que la Arqueología es la Ciencia que estudia, describe e interpreta las civilizaciones antiguas a través de los monumentos, las obras de arte, los utensilios y documentos que se han conservado hasta la actualidad.

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Los arqueólogos son profesionales de la Antropología, especializados en la historia del ser humano a través de restos, tales como huesos, tejidos, cerámica, herramientas, características del paisaje y de las construcciones. Es la persona que a lo largo de la historia se ha dedicado a estudiar el pasado, enmarcado en esta Ciencia. En la actualidad, ha desarrollado nuevas técnicas donde pueden interpretar y analizar los objetos encontrados, situándolos en un espacio de tiempo determinado y particular. A través de esta metodología de estudio, conocemos los diversos aspectos del comportamiento humano en épocas pasadas y en culturas desaparecidas.

Una de las primeras excavaciones, quedaron registradas por Tucídides, queriendo documentar su historia. En el siglo IV Santa Elena, madre del emperador Constantino, decidió viajar a Tierra Santa para buscar la Santa Cruz sobre la cual murió Cristo. Emilio Paulo tras conquistar a Grecia, recogió abundantes obras de arte y un botín enorme. Augusto tenía una gran colección de monedas, etc… La Arqueología se encontraba en inicio de construcción, en un período en el que no existía ningún tipo de protocolo ni de procesos de trabajo ni nada que fuera más allá de la mera colección de objetos antiguos.
Habló de los museos, de su origen en la recogida y conservación de objetos valiosos, que se reunían para ostentación de poder y riqueza, para admirar sus características, o con fines científicos. Finalmente se ponían al alcance de la sociedad con fines educativos, evolucionando al compás de la sociedad misma, conforme a las exigencias culturales.

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José Antonio contó que al principio del siglo XIX, Egipto se llenó de aventureros, ladrones y coleccionistas de antigüedades que se dedicaron a expoliar el país, uno de ellos fue Giovanni Battista Belzoni, al servicio del Cónsul General de Inglaterra. Realizó traslados ‘imposibles’ de estatuas colosales y obeliscos, despejó la entrada del templo de Ramsés II de Abu Simbel, descubrió la tumba de Seti I en el Valle de los Reyes y consiguió entrar en la pirámide de Kefrén. Estos y otros logros, lo convirtieron en uno de los más famosos precursores de la egiptología.

Explicó el ponente la historia de cuando se encontró la tumba de Tutankamón, el mítico faraón que estuvo sumido en las tinieblas unos tres mil años, es uno de los grandes logros de la arqueología.

José Antonio muestra fotografías de cuando él estaba con sus compañeros excavando en Pompeya, contó sobre la dificultad del magnetismo de las rocas dificultando la terea, dice que en las arenas del desierto era más fácil. Narra la historia de varios hallazgos y cuando y como murieron los habitantes de Pompeya y Herculano, tras quedar sepultados.

Nos contó anécdotas propias de cuando excavó en la ciudad oretana de Libisosa, colonia romana y villa medieval situada aneja a la Villa de Lezuza (Albacete), en pleno Campo de Montiel, región de La Mancha. Asentada en un alto cerro que controlaba un amplio territorio que a día de hoy es uno de los yacimientos más potenciales de España. Allí encontraron algunas ánforas halladas en posición vertical, los análisis revelaron que pertenecieron a un almacén que transportaba vino.

Afirma que la principal herramienta para la búsqueda y hallazgo de yacimientos es la prospección, que es la observación del terreno desde el estudio cartográfico en busca de potenciales restos arqueológicos. Enumera diferentes metodologías. Es incuestionable la fantástica aportación de los drones y como ayudan con una perspectiva más amplia de localización, fotografías aéreas del terreno y su estado de conservación Más adelante viene el trabajo de documentación y los datos extraídos. La interpretación de lo hallado se difunde en congresos, libros, museos, prensa, redes sociales…

Reconoce José Antonio que hay todavía lenguas por descodificar, monumentos por desenterrar y bellas alhajas por descubrir. Las técnicas arqueológicas cada vez más depuradas y sofisticadas permitirán en el futuro seguir ampliando la investigación.
Los más de 100 asistentes, aplauden su buena presentación y preparación.

Gracias José Antonio Morán y hasta la próxima.

                                      “Un afortunado hallazgo puede cambiar la historia”