Krishnamurti y el Anarquismo

Resultado de imagen

Krishnamurti, escribió el siguiente escrito, y yo lo asumo por estar de acuerdo con él, no porque él lo dijera. Cuando dijo: “Si usted piensa que es importante el conocimiento propio, sólo porque yo o cualquier otro se lo ha dicho, me temo que entonces toda la comunicación entre nosotros ha terminado. Yo no le pido que tenga fe en mí; no me constituyo en una autoridad. Nada tengo que enseñarle, ninguna nueva filosofía, ni nuevo sistema, ni un nuevo camino hacia la realidad, como tampoco hacia la verdad.

Bernat Mira Tormo.- La verdad no tiene sendero, y eso es la belleza de la verdad, que es vivencia. Pero cuando usted ve que la verdad es algo viviente, que se mueve, que no tiene lugar de descanso, que no está en templo alguno, ni en la mezquita o en la iglesia, adonde ninguna religión, sacerdote o filósofo, nos puede llevar, entonces usted verá también que esa cosa movible es lo que usted realmente es:

Su cólera, su brutalidad, su violencia, su desesperación, la agonía y el dolor en que vive. En la comprensión de todo eso está la verdad. No hay guía, ni maestro, ni autoridad. Solamente está usted y su relación con los otros y con el mundo, no hay nada más. Cuando usted se da cuenta de esto, o bien siente una gran desesperación de la cual viene el cinismo y la amargura, o bien, al enfrentarse al hecho de que usted y nadie más es responsable ante el mundo y ante usted mismo, por lo que piensa, por lo que siente, por su modo de actuar, toda lástima propia desaparece.

Pues normalmente arrojamos la culpa sobre los otros, lo cual es una forma de autocompasión. La pregunta de si hay o no un Dios o verdad o realidad, o como quiera usted llamarlo, nunca puede ser contestada por los libros, ni por los sacerdotes, filósofos o salvadores. Nadie puede contestar la pregunta, sino usted mismo, y por ello debe usted conocerse. La inmadurez se origina en la total ignorancia de uno mismo. El propio conocimiento es el principio de la sabiduría.”

Y sigue: “Toda autoridad de cualquier clase, especialmente en el campo del pensamiento y la comprensión, es destructiva. (Porque impide que pienses por ti mismo). Usted tiene que ser su propio maestro y su propio discípulo.”

Esto lo expresa muy bien la frase de Antonio Machado, cuando escribió: “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

Por el mismo camino, va también la célebre frase, de un no menos célebre filósofo, cuando dijo: “sólo sé, que no sé nada”.

En ambos casos, lo que quieren decir es, que hasta que uno no se desprende del saber impuesto por las costumbres, la tradición, las creencias, la religión, y todo tipo de autoridad, así, como por el sistema social y económico vigente en cada momento, no sabrá por donde va.

Porque aunque no nos demos cuenta, la cultura que hemos heredado se convierte en un gran freno para nuestra evolución y para la comprensión de lo que realmente somos.

Para algunos puede parecer sorprendente, que las bases para la comprensión de lo que entendemos por sociedad humana, sean prácticamente las mismas, entre los anarquistas, los librepensadores y algunos pensadores orientales, como Krishnamurti. De hecho coinciden todos en rechazar toda autoridad. Y a partir de ahí, ver las cosas, de una forma nueva, como cuando ven alguna cosa por primera vez. Esto les permitirá tener una visión propia de las cosas, que no estará condicionada por ninguna autoridad exterior. Y no debemos olvidar, que lo que realmente mide en cada momento nuestro estado evolutivo, es, cómo nos comportamos con las personas con las que nos relacionamos.

Me gustaría saber cómo sería nuestra sociedad utópicamente hablando, si tratáramos a los demás, como nos gustaría que nos trataran a nosotros mismos, o lo que es lo mismo, no hacer a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti. Con unas normas tan sencillas como éstas, daría la sociedad un salto de gigante en su evolución.

Sócrates recomendó a quienes le escuchaban que “Conócete a tí mismo “. Y verdaderamente , sólo lo que entra y está en cada uno, es lo que cada uno puede conocer.
Y hay un axioma posterior, sobre la condición del ser humano : “Nadie es más que lo que llega a ser” , verdad profunda. Y “nadie llega a ser más que lo que es”, verdad más profunda todavía.