En recuerdo a Gonzalo Rojas, un grande de la poesía que el mundo perdió un día como hoy

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Julio Pavanetti. Hoy quiero recordar a un grande de la poesía que el mundo perdió un día como hoy de hace seis años. El lunes 25 de abril de 2011 en Santiago de Chile fallecía el gran poeta chileno Gonzalo Rojas.

El 22 de febrero de ese año había sufrido un infarto cerebral. Después de pasar por el hospital de Chillán, en el sur de Chile, donde el Liceo Poético de Benidorm tiene una delegación dirigida por nuestra compañera Brenda Mundaka, el poeta y premio Cervantes de 2003 fue trasladado a su casa, donde falleció. Tenía 93 años y el infarto le sorprendió cuando trabajaba en sus memorias a partir de los cuadernos en los que anotaba sus recuerdos.

Siempre manifestó que no quería que vieran la luz antes de su desaparición. Todos sus versos quedaron reunidos en el volumen Metamorfosis de lo mismo (Visor, 2000), un título que explica bien la forma de trabajar de un autor cuya poesía fue calificada por la crítica de «larvaria». Así, muchos de sus libros son una reescritura ampliada de poemarios anteriores. «Soy un inconcluso», dijo en una entrevista meses antes de ganar el Cervantes en 2003. A modo de homenaje y recuerdo comparto este poema suyo:

AL SILENCIO

Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.

© Gonzalo Rojas