Corridas y Partidos

Saz Planelles.- Tic-tac, tic-tac, tic-tac… como diría Pablo Manuel, también conocido como Pablo Iglesias. Corre el reloj inexorablemente y ya estamos a pocas horas de que Pablo Manuel o Iñigo, también conocido como Errejón, realicen en la plaza de toros de Vista Alegre la que puede ser la mejor faena de su vida. Sólo puede quedar uno. El otro, el que pierda en este serial por entregas que nos han ofrecido los podemitas en las últimas semanas, ya puede dar por terminada su carrera política.

Es cierto que en el partido del amor todo son besos y abrazos. Pero no es menos cierto que después de hecho el amor para la galería, en vez de fumarse un cigarrito, como hacemos todos, salen corriendo cada uno por su lado con los calzoncillos en la mano para comenzar a maniobrar en la oscuridad de sus guaridas para maquinar cómo se cepillan, en el otro sentido, al contrario.

Porque aunque el que gane, Pablo o Iñigo, va a tender la mano al perdedor, como lo exige el guión y lo políticamente correcto, la ruptura estará servida. Y la purga de los acompañantes del derrotado también, que poco a poco irán perdiendo sus cargos y prebendas a favor del ganador. Esto es así, aquí y en la China continental, como diría Carod Rovira, del que ya nada se sabe, y eso que estamos en pleno juicio del 9-N a Arturo Más. Pero esto hoy no toca y además no quiero salirme del tema.

Lo que se juega este fin de semana en Vista Alegre II es una forma de hacer política y oposición, y eso nos afecta a todos. Porque ellos se lo guisan, pero al final somos todos quienes lo comemos. Se está debatiendo la línea ideológica del partido. Los que piensan que hay que moderarse en los planteamientos para llegar al mayor número posible de votantes, y seguir mordiendo de la tarta socialista, y los que consideran que hay que radicalizarse aún más y endurecer posturas. Algo parecido ocurre en el PSOE, entre los duros del No es No y los moderados representados por los barones y la Gestora. ¿Se imaginan una victoria de Iglesias y Sánchez? Las posturas más radicales y próximas de los dos partidos. Para que esto se lleve a cabo es necesario que a Errejón le corten las orejas este fin de semana en la plaza de toros de Vista Alegre. Con las dos orejas es suficiente. No hace falta el rabo. Ya queda menos para que se deshoje la margarita.

Y el otro foco de atención política de este fin de semana es el otro congreso, el del PP, un partido en el que poco o casi nada se juega y en el que ya hay un seguro campeón. Serán unas jornadas de exaltación mariana, donde lo único que se dilucida es si la señora Cospedal debe seguir acumulando cargos o debe dejar algo para los demás, que todos tienen derecho a comer. Si acaso, lo de la gestación subrogada y poco más. Ponencias de funcionamiento y organización interna que en poco afectarán al resto de los mortales. El PP es un bloque monolítico donde el que se mueve no sale en la foto. Y ya está. Tic-tac, tic-tac, vamos a esperar…