El 12 de Octubre pretenden convertirlo en un acto de reivindicación patriótica frente al independentismo y nacionalismo

UPYD desea acompañar en la reivindicación de España, el próximo 12 de octubre de 2016. Una reivindicación que habrá de ser sin aspaviento alguno, pero, por supuesto, también carente de todo complejo. Para nosotros, y así lo venimos defendiendo durante 9 años, España no es ni más ni menos que el nombre que recibe la implantación territorial e institucional de nuestra ciudadanía. Suelen pensar los nacionalistas que nuestro discurso es hermano del suyo, con la única diferencia de la extensión geográfica de nuestros respectivos proyectos políticos. Nada más lejos de la realidad. La España que defendemos y queremos es la de ciudadanos libres e iguales que comparten una ley común, democráticamente otorgada entre todos. No se trata, por tanto, de una exaltación emocional o sentimental de una determinada identidad, sino de la defensa de nuestros derechos y deberes políticos.

manifiesto

Queremos alzar la voz. Y decir, sin temor ni temblor, que nos oponemos frontalmente a que se fragmente o fraccione nuestra ciudadanía. Que nos oponemos tajantemente a que se justifique, en base a pretendidos y ficticios derechos históricos, la concesión de nuevos privilegios a determinados ciudadanos frente a otros por el mero hecho, fortuito, de haber nacido o de vivir en un determinado territorio. Que nos negamos, en fin, a que se incremente la desigualdad entre ciudadanos y territorios, con el firme convencimiento de que no hay nada más regresivo y reaccionario que anteponer identidad a ciudadanía. Tribu a individuo. Privilegio a igualdad.

Deseamos, igualmente, aprovechar este día para solidarizarnos con todos los ciudadanos españoles que viven en Cataluña y que son víctimas directas del golpe de Estado institucional promovido y patrocinado por su propio presidente autonómico. Contemplamos con suma y creciente preocupación no ya tanto este golpe contra las garantías democráticas de un Estado de derecho, sino principalmente la frívola respuesta que se ofrece desde las huestes constitucionalistas, o, mejor dicho, presuntamente constitucionalistas. No es infrecuente escuchar una cantinela profundamente arraigada en el imaginario colectivo: el problema catalán se resolverá políticamente, no sólo con la ley. Para empezar, habrá que recordar, una vez más, que el problema catalán es el problema español, porque, políticamente hablando, Cataluña es tan titularidad de un gaditano como Cádiz de un barcelonés. Las demarcaciones administrativas de un Estado no prefiguran la identidad personal, y, desde luego, no pueden servir jamás para configurar ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Y en relación a la ley, cabe recordar, de nuevo, que sin ella, o fuera de ella, no hay democracia. Lo que es de todos se decide entre todos, y, además, en un Estado de derecho, ha de hacerse respetando escrupulosamente las reglas del juego. A partir del cumplimiento de la ley común, que es lo que nos hace ciudadanos, cada uno puede desarrollarse personalmente como prefiera, configurando la identidad o identidades que desee, sin necesidad de pasar por la centrifugadora nacionalista.

El 12 de octubre de 2016 UPYD quiere expresar que lo que estamos haciendo aquí es un ejercicio de compromiso cívico y de política. No estamos hablando de sentimientos ni sentimentalizando nuestro discurso. No seremos nosotros quienes adoptemos la tramposa retórica del nacionalismo sobre comodidades o incomodidades. Y no será precisamente porque no tengamos razones, habida cuenta del irrespirable aire dogmático que, con frecuencia, desprenden las sociedades donde el nacionalismo identitario es hegemónico. Aún con todo, no nos oirán decir a nosotros que nos sentimos más de un sitio que de otro, porque sabemos que no hay discurso más tramposo ni falaz que ése. Como en alguna ocasión dijo Fernando Savater, “un país no es un sofá”, no es imprescindible “sentirse español”, basta con que “uno sepa que es español”. En efecto, políticamente hablando sólo hay ciudadanos españoles, porque no lo somos por cuestiones étnicas, religiosas, ideológicas o lingüísticas, somos ciudadanos en tanto que miembros de la comunidad política constitucionalmente vigente. Nuestra españolidad es nuestra ciudadanía y jamás agacharemos la cabeza frente a quienes persiguen el lúgubre proyecto de fracturar la sociedad democrática con nuevas fronteras. Frente a esa pulsión cainita, provinciana y excluyente, queremos reivindicar, junto a todos vosotros, un proyecto de ciudadanos libres e iguales ante la ley, con piernas para moverse de un lugar a otro, y sin raíces que nos aten a un terruño concreto. Una España que nos integre en el mundo y que nos permita superar las fronteras, y no una España reduccionista y fragmentada, pervertida por el espurio fetichismo de la diferencia, que nos empobrezca y nos haga a cada paso más desiguales.

Alcemos por tanto la voz para, sin aspavientos y sin complejos, reivindicar aquello que somos: ciudadanos españoles, iguales todos con independencia de nuestro lugar de nacimiento o residencia.

A su vez, la Falange va a realizar un Homenaje a la Bandera España a partir de las 12 horas en Montjuic (Barcelona), para celebrar el Día de la Hispanidad como Orgullo de la Nación.