El formato papel vence al digital en pleno siglo XXI

1024_2000Librería Bardón en Madrid

Pues aunque parezca mentira, según el informe del CIS publicado en enero del año pasado, el  79,7% de los lectores españoles prefiere un libro físico y solo un 11,1% se decanta por el formato digital. Resumiendo, estaríamos hablando de que 4 de cada 5 lectores lee como se viene haciendo durante gran parte de la historia humana. Algo que, en comparación con otros ámbitos, sorprende y mucho.

Actualmente, todos disponemos de ordenadores, tablets, smartphones y un sinfín de artilugios electrónicos capaces de facilitarnos las cosas a la hora de disfrutar de nuestro preciado hobby. De todas formas, seguimos encontrando en el papel la esencia de la lectura, rehusando, por lo tanto, de lo que la modernidad tecnológica nos ofrece. Algo que, por descontado, no sucede en otros quehaceres  de nuestro día a día.

Si nos paramos a pensar, el formato digital nos aporta muchísimas más facilidades. Nos permite, primero de todo, almacenar una cantidad prácticamente infinita de libros. Algo que, por descontado, nuestras estanterías hogareñas serían incapaces de soportar.

Nos solucionaría, por lo tanto, la habitual problemática  del espacio. Tema este,  recurrente en discusiones familiares sobre estanterías curvadas y libros amontonados por doquier.  Aun así, en España, a pesar de tener la solución en nuestras manos, los que amamos la lectura, generalmente, seguimos llenando nuestras casas, la de padres, hermanos o amigos, de libros ya acabados o, simplemente, libros condenados  a una lista de espera prácticamente infinita.

Todo esto por no hablar de las facilidades a la hora de disponer de prácticamente cualquier libro de manera instantánea. Permitiendo esto, leer cualquier cosa en cualquier lugar del mundo con solo hacer un clic. Algo que, por descontado, facilitaría el hábito de leer sin prácticamente ninguna limitación.