Carmen Alborch va presentar el divendres a Altea el seu últim llibre, «Los placeres de la edad». Una acte organitzat per la regidoria de Benestar Social, que va comptar amb nombrosa assistència de públic, al voltant d’un centenar de persones, entre els que es trobaven regidors de l’equip de govern, així com la senadora, Encarna Llinares, que van omplir el saló d’actes del CEAM. Van presentar l’obra la regidora de l’àrea, Verónica López i l’empresaria Gusi Bertomeu

En Los placeres de la edad l’autora reivindica el dret a viure amb plenitud en la maduresa, una reflexió sobre diversos plaers -la llibertat, l’amistat, la solitud, el bon humor, la família, la cura, el bon amor, la participació- que adquireixen una intensitat diferent precisament quan la responsabilitat de la vida laboral activa va decreixent, i es disposa de més temps lliure per a retrobar-se i reinventar-se.
Los placeres de la edad
«Creo sinceramente que, a pesar de todo, estamos en condiciones de participar en la que se ha calificado la revolución más significativa del último siglo, La Revolución de la Longevidad, con la idea o finalidad de envejecer creativamente. Antes la aspiración o la conquista era envejecer; ahora se trata de envejecer bien».

El derecho a vivir con plenitud en la madurez: esta es la reivindicación que Carmen Alborch plantea en este libro. Una reflexión acerca de diversos placeres —la libertad, la amistad, la soledad, el buen humor, la familia, el cuidado, el buen amor, la participación— que adquieren una intensidad diferente precisamente cuando la responsabilidad de la vida laboral activa va decreciendo, y se dispone de más tiempo libre para reencontrarse y reinventarse.
Carmen Alborch se aleja de los tópicos y vuelve a poner el acento en un tema esencial de nuestro tiempo. Ahora se trata de envejecer bien, creativamente, y de ser partícipes de LA NUEVA CULTURA DE LA VEJEZ. Este libro abre el debate sobre lo que significa envejecer hoy en la sociedad contemporánea.
«No hay una vejez, sino diversas vejeces. Envejecemos como hemos vivido, con multitud de matices, porque hay márgenes para el cambio, en función de distintos condicionantes y circunstancias, como son la genética, la salud, el lugar del mundo en el que hayamos nacido o vivido, la formación, las circunstancias sociales, la situación económica y, por supuesto, la suerte».
«Si, como a Fausto, te preguntaran qué estarías dispuesto a ofrecer a cambio de volver a ser joven, ¿qué contestarías? Desde luego, yo no estaría dispuesta a vender mi alma. ¿QUÉ SIGNIFICA VOLVER A SER JOVEN? La humanidad ha persistido en la búsqueda del elixir de la eterna juventud que nos garantiza liberarnos de la vejez y la muerte».
