Reyes Caballero conversa con Antonio Meléndez Peso: «Actor y creador» en la Revista Digital Neu

Es un gran actor al que conocí en Asturias hace aproximadamente once años, y desde entonces nos une una hermosa y sólida amistad. A lo largo de este tiempo he podido ser testigo de distintas etapas de su vida y de su evolución artística. Sevillano de nacimiento, atraviesa hoy un apasionante proceso de transformación creativa, explorando en el teatro la figura de Francisco de Goya y dialogando con la fuerza expresiva del flamenco.

En el panorama escénico contemporáneo, donde el teatro busca constantemente nuevas formas de dialogar con otras disciplinas artísticas, el actor Antonio Meléndez Peso está viviendo una etapa especialmente significativa dentro de su trayectoria profesional.


Actor español con presencia en cine, televisión y teatro, ha participado en diversas producciones audiovisuales y series, consolidando una carrera marcada por la versatilidad interpretativa y una sólida presencia escénica.


Durante muchos años el público lo ha reconocido especialmente por su talento para la comedia y los personajes de humor, un terreno en el que ha desarrollado una sensibilidad muy particular para observar la condición humana desde la ironía, el gesto y el ritmo escénico.

Sin embargo, como sucede con los intérpretes inquietos, su camino artístico no se ha detenido en ese registro. En los últimos tiempos, Antonio Meléndez Peso atraviesa una etapa de transformación teatral, explorando territorios más simbólicos y poéticos, donde el teatro dialoga con otras artes.

Su acercamiento escénico a la figura de Francisco de Goya abre un territorio fascinante: el actor se aproxima al pintor no solo como personaje histórico, sino como símbolo de un creador que supo mirar de frente las luces y las sombras de su tiempo. A esta exploración se suma además el flamenco, una expresión profundamente ligada a la emoción, al cuerpo y a la memoria cultural española.


En esta nueva etapa, el actor parece investigar algo más profundo que un personaje: el propio oficio del actor como instrumento de transformación, como espacio donde confluyen historia, emoción, música, pintura y pensamiento.


Esta evolución abre una conversación sugerente sobre el arte escénico, la madurez creativa y la capacidad del teatro para reinventarse constantemente.


A continuación, una conversación que explora su recorrido, sus inquietudes y su mirada hacia el futuro.


Conversación con Antonio Meléndez Peso


Actor en proceso de transformación artística entre Francisco de Goya y el flamenco

  1. Antonio, durante muchos años el público te ha identificado con personajes de humor. Mirando tu trayectoria, ¿En qué momento sentiste la necesidad de abrir una nueva etapa artística y explorar territorios más profundos o simbólicos?

En el momento en que me llamaron para ello (ríe). Al comenzar a trabajar en este tipo de personajes, vivo una experiencia muy distinta a la de interpretar papeles más superficiales. No es solo “actuar”: muchas veces es casi un viaje psicológico y emocional.

  1. Actualmente estás desarrollando un trabajo escénico que dialoga con la figura de Francisco de Goya. ¿Qué fue lo que te atrajo de este personaje y qué descubrimientos personales han surgido al incorporarlo a tu propio cuerpo como actor?

Me atrajo mucho interpretar a Francisco de Goya por varias razones artísticas y dramáticas. Es un personaje muy rico para explorar en escena: su conflicto interno, su evolución psicológica, el contexto histórico tan intenso y su personalidad fascinante.

Interpretarlo me ha implicado entrar en la mente de un artista que cambió radicalmente a lo largo de su vida. Me ha llevado a descubrir en mí mismo la valentía de cuestionar el mundo que nos rodea, a tener más ambición, más rebeldía, a aceptar una vulnerabilidad inmensa y a conectar con una profunda necesidad de expresión artística.

  1. Goya fue un artista que retrató las luces y las sombras de su tiempo. ¿Crees que el teatro de hoy sigue teniendo esa capacidad de reflejar y cuestionar la sociedad en la que vivimos?

Totalmente. El teatro actual sigue teniendo esa capacidad. A través de las obras, los autores muestran problemas y conflictos que afectan a la sociedad: desigualdades, identidad, cambios culturales… El público puede verse reflejado y reflexionar sobre su propia realidad.


Además, el teatro no solo representa la realidad, también invita a cuestionarla. Al tratar temas sociales y morales, provoca que los espectadores piensen críticamente sobre el mundo que les rodea. Dramaturgos contemporáneos, como Juan Mayorga, utilizan el teatro precisamente como un espacio para plantear preguntas sobre la ética, la memoria o el poder.

4. En tu propuesta escénica aparece también el flamenco como lenguaje expresivo. ¿Cómo se integran en tu trabajo la palabra, el movimiento y la música?


Para mí, integrar el flamenco en mi trabajo actoral, además de ser un sueño cumplido, ha significado dejar que el cuerpo hable tanto como la palabra. El movimiento sigue el compás, la voz se carga de intención y la música marca la respiración emocional de la escena.


El flamenco permite que la emoción atraviese el cuerpo del actor y se transforme en gesto, ritmo y verdad escénica. No se trata solo de interpretar, sino de habitar la emoción y dejar que el cuerpo la exprese con autenticidad.

5. Procedes de una larga experiencia en la comedia. ¿Qué herramientas de ese género siguen acompañándote cuando abordas personajes más complejos o dramáticos?


Me siguen acompañando herramientas muy valiosas como la escucha, el ritmo y la verdad escénica. La comedia exige una gran precisión y una conexión constante con el momento presente, y esas habilidades me ayudan a abordar personajes dramáticos con honestidad y profundidad.

Al final, tanto en la comedia como en el drama, lo que busco es la verdad del personaje.

  1. La comedia puede ser una forma muy profunda de análisis social. ¿Ha sido para ti una escuela para comprender mejor la condición humana?

Como decía Charlie Chaplin, “un día sin reír es un día perdido”. Sí, lo creo firmemente. A través del humor se revelan las contradicciones, los miedos y los deseos de las personas de una manera muy directa y honesta.


En un personaje cómico que interpreté, descubrí que lo que hacía reír no era solo la exageración, sino cómo nos reconocemos en esas pequeñas debilidades humanas. Eso me enseñó mucho sobre empatía y sobre la conexión con el público.


El humor no solo entretiene, también funciona como un espejo de la condición humana. Para mí ha sido una escuela invaluable para comprender y transmitir esa complejidad.

7. En esta etapa parece que estás viviendo una transformación artística. ¿Qué significa reinventarse como actor en un momento maduro de la vida?

Reinventarse no es empezar de cero, sino evolucionar la experiencia acumulada para adaptarla a nuevas realidades y desafíos creativos.


Es dotar de innovación a lo ya construido. No se trata de olvidar lo anterior, sino de utilizarlo como impulso hacia una nueva etapa. Es ser un actor vivo, entusiasta, que no se resiste al cambio, sino que lo convierte en combustible para seguir contando historias relevantes.


Para mí, es transformar la veteranía en una versión más fuerte y actualizada.

8. Goya fue un creador profundamente libre. ¿Cree que el arte debe mantener esa dimensión de cuestionamiento?


Creo que el arte tiene una responsabilidad ética. No siempre debe ser una protesta explícita, pero sí un espacio de cuestionamiento.


Más que rebeldía por sistema, creo en el arte como un acto de honestidad radical. A veces, el mayor cuestionamiento es mostrar la vulnerabilidad humana en un mundo que nos exige perfección.


Recuerdo un personaje que interpreté perteneciente a un sector muy juzgado. Decidí trabajarlo desde la vulnerabilidad en lugar de la dureza. Eso hizo que el público dejara de juzgar y empezara a preguntarse por qué ese personaje había llegado hasta ahí. Ahí entendí que el arte puede cambiar la mirada del espectador.

  1. El teatro vive un momento complejo, pero también muy fértil. ¿Qué tipo de personajes o proyectos te gustaría explorar en los próximos años?

Me interesan los personajes que habitan en zonas morales ambiguas, donde el espectador no sepa si amarlos u odiarlos. Me atraen los roles que requieren una inmersión total o un cambio radical respecto a lo que he hecho.


También me motiva participar en proyectos que tengan algo necesario que decir sobre nuestra sociedad y que den voz a realidades poco representadas.

10. El público descubrirá ahora una nueva dimensión en su trabajo. ¿Qué sorpresas crees que les esperan?


Muchos de los mejores comediantes tienen un gran sentido del drama. La sorpresa será descubrir que la misma intensidad que utilizaba para hacer reír, ahora la aplico para conmover.


He tenido que desprenderme de la necesidad de agradar rápidamente y permitirme habitar la incomodidad del personaje. Es un viaje de la luz a la oscuridad.

11. Mirando hacia el futuro, ¿Qué proyectos le gustaría desarrollar?

Me gustaría interpretar personajes alejados del héroe clásico, más humanos, con vulnerabilidades reales. Personajes que utilicen la empatía como fuerza en un mundo complejo.


Y, sobre todo, seguir trabajando, aprendiendo y construyendo paso a paso.

12. ¿Cómo te defines hoy como actor y como persona?

Me defino como una persona auténtica y persistente. Como actor, los años me han dado seguridad para arriesgar más. Ya no busco impresionar, sino conectar.


He aprendido a convertir mis experiencias personales en herramientas interpretativas. Me considero un eterno aprendiz. Hoy soy más sensible, más directo y valoro profundamente la honestidad emocional.

13. ¿Qué papel crees que debe tener el teatro en la sociedad actual?

El teatro debe ser un equilibrio: entretenimiento, reflexión, memoria y transformación. Si solo entretiene, es efímero; si solo enseña, puede resultar distante.

El teatro debe conmover para poder transformar.

  1. ¿Qué emoción te gustaría provocar siempre en el público?

La empatía. Que el espectador sienta que lo que sucede en escena también le pertenece.

Y la conexión. Ese momento en el que actor y público sienten lo mismo, donde se genera una emoción compartida que pone la piel de gallina.

15. Para finalizar, ¿Te gustaría añadir algo más?

Como creador y como alguien profundamente agradecido por dedicarse a este oficio, quiero decir que el arte es una de las fuerzas más poderosas para transformar el mundo.


El teatro nos pone frente a nosotros mismos, nos conecta, nos hace comunidad. Nos permite imaginar, cuestionar y sentir que no estamos solos.


Si queremos un mundo más justo, debemos apostar por la cultura y la creatividad desde la infancia.


Como dijo David Lynch:


“El arte no cambia nada, el arte te cambia a ti, y tú cambias el mundo.”


Muchas gracias, Reyes.

Con estas palabras me despido de corazón de mi bien amigoAntonio


Antonio, cerrar esta conversación no es solo poner punto final a una entrevista, es detenerse un instante en todo lo que ha significado este camino compartido.


Nuestra amistad, nacida hace ya años, se ha construido y fortalecido a través de escenarios, celebraciones, comidas, convivencia, viajes, trabajo, conversaciones y momentos decisivos que hoy forman parte de lo que somos.Y si algo quiero decir aquí, con absoluta claridad, es que no solo admiro profundamente al actor que eres, sino que quiero y valoro al ser humano que hay detrás.

Me ayudaste en momentos muy importantes, cuando el trabajo y la vida se cruzan en lugares donde uno necesita apoyo real, sincero, sin artificios. Te prestaste a ello con generosidad, con verdad, con ese compromiso silencioso que solo tienen las personas que están de verdad y tienen un gran corazón.


Como actor, has sabido entregarte. Como amigo, has estado. Y eso, Antonio, no se olvida.

Hoy te veo en este proceso de transformación, más libre, más profundo, más valiente, y no puedo más que desearte que todos esos sueños que ahora estás construyendo se cumplan, uno a uno, con la misma honestidad con la que trabajas.

Porque el escenario te pertenece, pero tu verdad va mucho más allá de él.


Gracias por tu talento, por tu compromiso y, sobre todo, por tu amistad.

Con todo mi cariño, Reyes Caballero.

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