Hace años tomé una decisión que desde afuera parecía una locura

Tenía status.
Tenía ingresos.
Tenía una vida que muchos hubieran firmado sin dudar.

Y sin embargo…
no podía respirar.

No era estrés.
No era cansancio.

Era algo peor:

Me estaba convirtiendo en alguien que ya no respetaba.

Y ese día entendí algo que no enseñan en ningún lugar:

El miedo al cambio no es miedo al crecimiento.

Es miedo a quedarte sin excusas.

Porque mientras no cambiás… podés seguir diciendo:

“no es el momento”
“más adelante”
“cuando esté todo alineado”

Pero cuando cambiás…
te quedás solo con vos.

Sin estructura.
Sin personaje.
Sin la narrativa que te sostenía.

Y eso…
eso es lo que paraliza a la mayoría de los líderes.

No el riesgo.

La verdad.

Vos no estás donde estás por casualidad.

Sabés leer escenarios.
Sabés decidir.
Sabés sostener presión.

Pero hay una decisión que venís postergando.

No porque no sepas qué hacer.

Sino porque sabés exactamente lo que implica.

Soltar.

Soltar la versión que te hizo exitoso…
pero que hoy te está limitando.

Y eso no se aplaude.

Eso no se postea.

Eso se transita en silencio.

Te digo lo que nadie te va a decir:

No estás cansado de lo que hacés.

Estás cansado de sostener algo que ya no te representa.

Y mientras no lo enfrentes…
vas a seguir creciendo en resultados
y achicándote por dentro.

No necesitás más información.
No necesitás otro libro.
No necesitás otro mentor.

Necesitás una decisión.

La que venís esquivando.

Frase recursiva:

No te da miedo crecer.
Te da miedo quedarte sin la historia que usás para no cambiar.

Jorge Inda

Deja un comentario