La vida es el precio que pagamos para ser felices

El Costo de la Luz

A veces nos preguntamos por qué el camino pesa tanto, por qué hay días en los que el cansancio parece ganarle la batalla a la esperanza. Nos han enseñado a buscar la felicidad como si fuera un destino final, una orilla mansa donde el mar nunca golpea. Pero la verdad es más cruda y, a la vez, mucho más hermosa: la vida es el precio que pagamos para ser felices

Ser feliz no es la ausencia de cicatrices, sino la prueba de que sobrevivimos a ellas. Pagamos con nuestro tiempo, esa moneda que no tiene devolución; pagamos con nuestras lágrimas, que limpian la mirada para ver lo que realmente importa; y pagamos con nuestra incertidumbre, arriesgando la comodidad de lo conocido por la promesa de un instante que nos quite el aliento.

Cada decepción es una moneda depositada en el banco de la sabiduría. Cada adiós es el costo de haber amado con valentía. Nada que valga el alma es gratuito. Por eso, cuando el peso de la existencia se sienta abrumador, recuerda que no estás perdiendo nada: estás invirtiendo. Estás comprando, segundo a segundo, el derecho a sonreír con la paz de quien sabe que su alegría no es fruto del azar, sino el tesoro ganado tras haberlo apostado todo por el simple hecho de estar vivo.

Vanessa Lillo

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