
Más de 1,6 millones de personas podrían sufrir subidas de hasta el 60% o ser expulsadas de sus casas. La solución no puede estar en manos de la buena voluntad de los caseros

Más de 1,6 millones de personas podrían sufrir subidas de hasta el 60% o ser expulsadas de sus casas. La solución no puede estar en manos de la buena voluntad de los caseros