Cuatro años después, Benidorm sigue exactamente igual

Cuatro años después, Benidorm sigue exactamente igual

Leopoldo Bernabeu. Presidente de CONTIGO SOMOS DEMOCRACIA.- Cuando las rachas vienen de cara, hay que saber aprovecharlas. Que se lo digan a VOX, partido repudiado hace unos meses pero del que ahora todos dicen ser admiradores. Han pasado 44 meses desde que empezó esta legislatura y ¿en qué ha cambiado Benidorm?, seamos sinceros. En nada. Se vivía aquí hace cuatro años igual que se vive ahora. Eso sí, nos dejamos llevar por la inercia del momento porque son modas pasajeras que aceptamos convencidos y nos dedicamos a expandirlas entre los nuestros como si en ello nos fuese la vida. Hace cinco años, cuando PODEMOS nos iba a arreglar la vida a todos, avancé lo que ahora les está sucediendo,  y de la misma manera anticipo lo que sucederá con alguno cuyo único mensaje es levantar la misma bandera de España que la gran mayoría hemos defendido siempre.

En la anterior legislatura la norma en Benidorm era decir que el equipo de Gobierno no hacía nada. En la actual, que hacen mucho. Al menos esa es la sensación que me da la calle cuando no es tan sencilla de resumir la situación real. La diferencia más destacable es que con la misma cantidad de dinero, los de antaño no hicieron absolutamente nada y los de ahora, cuatro remiendos. Y claro, cuando alguien viene del abismo, cualquier panorama que se encuentre, le parece un paraíso. ¿Se acuerdan de aquello del tuerto en el país de los ciegos?.

Siempre me ha llamado mucho la atención la sorprendente dualidad que se da entre la capacidad política que tiene el popular Toni Pérez y lo poco que se lo tienen en cuenta en su propia formación a niveles supramunicipales. La única explicación sólida que encuentro es que le conocen bien y consideran que es mejor mantenerlo a distancia. Dicen las malas lenguas que compañeros suyos, de dentro y de fuera de Benidorm, pagarían para que no repitiera.

Supo leer mejor que nadie lo que iba a suceder durante los 4 años de su mandato. Aplicando su pócima se mantendría en el poder a pesar de su exigua victoria y su gran minoría. Volvió loca a la oposición, sólo tenía que engañar a los que ya conocían el tinglado, que los novatos bastante tenían con observar. Y la jugada ha sido maestro, pues ha desquiciado a los socialistas y mareado a los de ciudadanos, todo ello sabiendo que a su gran rival lo tenía en fuera de juego desde casi el inicio, pues para ello no tuvo más que comprar la voluntad de las dos sanguijuelas que le acompañaron en la lista. Y así, se ha mantenido durante toda la legislatura en la alcaldía de Benidorm con el mínimo esfuerzo.

Lo fácil cuando en periodismo se opina es criticar y aquí lo que intento es justo lo contrario. Reconozco el mérito de este estratega de la política. Ha reducido el déficit gracias al Plan de Ajuste y el viento de cola de la economía, pero lo vende como un éxito propio, cuando fue él uno de los que creó esa inmensa deuda. Ha llenado la ciudad de baches y carriles bici, y nos lo envuelve como la ciudad que todos habíamos soñado, teniendo sólo contentos a los propietarios de los talleres de reparación. No ha puesto en marcha ni un solo proyecto de importancia en la ciudad, ni ha finalizado ninguno de los que se encontró a medias. En cambio tiene a todo el mundo encantado. Es el Maquiavelo de la política, único alcalde importante del PP en muchos kilómetros a la redonda, que no ha conseguido un euro ni de Generalitat ni del Gobierno Central, pero sí la fórmula adecuada en cada momento para que el resto mayoritario de la Corporación no se unieran en contra suya.

No tenemos ni esperamos la nueva Comisaría de Policía, nada sabemos del famoso proyecto con el que se iba a terminar el eterno Centro Cultural, la zona de Armanello sigue siendo el mismo foco de inseguridad de siempre, los centros de salud del Rincón y de Imalsa- Els Tolls no son más que meras ilusiones, la construcción del nuevo centro comercial parece que está en manos de su peor enemigo, la expropiación de los terrenos del Moralet nos salen por un ojo de la cara, la impresentable estación de autobuses es el cuento de nunca acabar…y así hasta aburrirnos. Porque ese es el juego y la victoria, todo a la misma vez, de nuestro alcalde.

44 meses después todo sigue igual. Y encima habrá que agradecérselo porque en otros tiempos fue mucho peor. Benidorm siempre ha funcionado a pesar de sus políticos, y cada vez lo hace mejor, gracias a dios. Nuestra fuerza ha estado siempre y sigue estando en nuestros empresarios y nuestros trabajadores. Lo rancio de todo esto es que da la sensación de que nos conformamos, todo nos da igual y somos incapaces de pensar que podemos aspirar a mucho más. Ya verán ustedes lo que sucede en cuanto el flautista de Hamelin empiece a emitir su encanto, la gran mayoría de los ciudadanos le seguirán hipnotizados.