El Alcalde de Benidorm, Toni Pérez, debe someterse a una cuestión de confianza

A punto de finalizar el mes de marzo seguimos sin presupuestos municipales

Toni Pérez debe someterse a una Cuestión de Confianza

Leopoldo D. Bernabeu.- Los políticos en general son muy valientes a la hora de hablar de los defectos y carencias de los competidores y muy dados a recordar todo lo mal que lo hicieron aquellos que les precedieron en el cargo. Benidorm y aquellos que lo han gobernado no escapan a esta realidad. No creo inventar nada diciendo esto. Ahora bien, cuando la responsabilidad de una mala gestión recae en ellos, ya es mucho más difícil escuchar que lo reconozcan.

Estamos a mediados del mes de marzo y no tenemos presupuestos municipales. Esta responsabilidad es única y exclusiva del equipo de Gobierno. No voy a caer en la demagogia de decir que la ciudad está paralizada, pero sí puedo asegurar que ni una sola de las inversiones prometidas por el alcalde de Benidorm la pasada navidad se puede llevar a cabo. Podrán repartir culpas hacia quienes quieran, pero la realidad es tozuda.

Toni Pérez consiguió en marzo de 2016 que sus presupuestos se aprobaran después de vulnerar la voluntad popular chalaneando los votos de dos concejales que traicionaron a su electorado y medio engañando a otros tres que por entonces todavía confiaban en las buenas palabras del encantador de serpientes. En 2017 repitió la jugada, algo inesperado para muchos, aumentando eso sí el precio a los premiados. A los dos vendidos les dio cartera de Gobierno y a los tres naranjas les hizo ver que podían pedir lo que quisieran. El flautista de Hamelin volvió a salirse con la suya.

2018 ya es otra cosa. No puede seguir comerciando voluntades ni engañando a más concejales. La falta de cumplimiento de las promesas otrora realizadas ha enfadado a esos concejales que, con el viento a favor de las últimas encuestas y órdenes claras llegadas desde la capital, se agarran ahora a un argumento al que no quisieron dar pábulo el pasado año, para decir que como no se cumplieron los compromisos pactados en 2017, de este no quieren ni oír hablar. Y claro, se vienen arriba chantajeando al propio Toni Pérez poniéndole hasta plazos, como en los más sonados secuestros. El juego político tiene a veces estos tientes mafiosos con los que se torea al respetable que, atónitos, vemos de nuevo en manos de quienes estamos.

Un Toni Pérez cada vez más nervioso sólo sabe ya recurrir al “y tú más”, recordándole a los concejales socialistas y liberales que ellos llegaron a aprobar uno de sus presupuestos en el mes de octubre. Y razón no le falta. Pero esto a los ciudadanos de Benidorm no nos vale. Los vecinos quieren seriedad en sus gobernantes y no que se sigan riendo de ellos, como ha sucedido durante tantos años.

Existe la Cuestión de Confianza, un mecanismo de control de la actividad política para renovarle o no la confianza al Gobierno. Lo dice la L.O.R.E.G. en su artículo 197 bis, y no sería este alcalde el primero en ponerlo en práctica, demostrándonos a todos que no tiene miedo en absoluto a perder su sillón. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, con una mayoría ínfima de concejales de su grupo, lo lleva aplicando dos años seguidos y la jugada le ha salido muy bien. Como no es capaz de conseguir una mayoría de votos para aprobar sus presupuestos, se somete a una Cuestión de Confianza, mecanismo a través del cual si en un mes el resto de concejales de la Corporación no se ponen de acuerdo en buscar un candidato alternativo y presentan una Moción de Censura, el Gobierno aprueba automáticamente los presupuestos anuales.

¿Tiene miedo Toni Pérez? Quiero pensar que no. Si tengo razón, lo tiene muy fácil. El día 26 de este mes tenemos Pleno Ordinario. Sólo tiene que incluir el borrador del Presupuesto y someterlo a votación. Si no se aprueba porque no obtiene más votos a favor que en contra, a continuación se somete a una Cuestión de Confianza. La Ley es clara, en este supuesto no pierde su sillón de alcalde a no ser que en el plazo de un mes se llegue a un acuerdo por una mayoría de ediles.

Estoy convencido que esta columna de opinión no sólo no supone crítica alguna hacia la gestión del Gobierno municipal, sino más bien un toque de atención hacia la paralización de la actividad político-económica del Ayuntamiento de Benidorm. La pre-supuesta valentía de Toni Pérez pondría ante el espejo la realidad de una oposición incapaz de ponerse de acuerdo en casi nada. A falta de 14 meses para elecciones, cada uno mira por sus propios intereses, importándoles Benidorm lo mismo que les ha importado desde el primer día.

Es la última oportunidad durante esta Legislatura para actuar con valentía por parte de Toni Pérez y someterse a una Cuestión de Confianza si no consigue que sus presupuestos se aprueben. La Ley no permite la aplicación de esta figura en el último año del curso político. De no hacerlo, todos tendremos que seguir soportando el mismo discurso en Comisiones Informativas y Plenos hasta que se consiga un apoyo que no existe al principal documento que da sentido al gobierno de una ciudad, y Toni Pérez nos mantendrá rehenes a todos de una situación que los vecinos no merecen.

Aún con todo lo expresado, estoy convencido de que nuestro alcalde no se atreverá a presentar esa Cuestión de Confianza porque en su idolatrada balanza de equilibrios, le gusta más la satisfacción que le da el sillón que tanto añoró que el convencimiento de que la oposición nunca se pondrá de acuerdo para quitarlo de en medio…por si acaso. Dentro de 14 meses, si quieren ya saben, pueden ustedes volverlos a votar y que sigamos todos disfrutando del espectáculo.