Primero, te doy la respuesta corta: estamos muy cerca de lograr que sea así. Pero déjame que te explique cómo queremos llegar a ese punto.
Nosotros estamos especializados en neuroimagen avanzada. Esto quiere decir que trabajamos con técnicas como la resonancia magnética o la tomografía por emisión de positrones (PET).
Estas herramientas nos permiten observar los cambios en el cerebro, tanto estructurales como, por ejemplo, la acumulación de proteínas que sabemos que están relacionadas con la aparición del Alzheimer.
¿Y qué estamos haciendo con esa información ahora mismo? Estudiar cómo, cuándo, dónde y por qué aparecen esos cambios. Y, sobre todo, relacionarlos con otros indicadores biológicos, como los biomarcadores en fluidos.
En pocas palabras, estamos combinando lo que nos dicen las imágenes de cerebros vivos con lo que nos dicen los análisis de sangre y de otros fluidos.
Y los resultados que podemos obtener no son solo valiosísimos para entender el origen del Alzheimer y mejorar el diagnóstico; también son altamente fiables.
Estamos en un punto muy esperanzador, pero como te puedes imaginar, todo este trabajo es muy costoso y necesitamos apoyo y recursos para sostenerlo.
Te pido que nos des ese apoyo uniéndote en este enlace que te dejo abajo. Nos ayudarás a realizar más pruebas de resonancia magnética y PET, comparar miles de datos en los laboratorios e incluso abrir nuevas líneas específicas de investigación.
Fuente: Fundación Pasqual Maragall