La felicidad es el diferencial entre tus expectativas y tu realidad

Cuanto mayor es la distancia entre lo que esperas y lo que vives, mayor es la frustración. Y cuanto más infladas están las expectativas, más fácil resulta instalarse en una sensación permanente de insatisfacción, incluso cuando, objetivamente, las cosas no van mal

Nos han enseñado a vivir proyectados hacia adelante, al “cuando consiga”, “cuando llegue”, “cuando cambie”. Mientras tanto, la vida ocurre y tú sigues aplazando la sensación de estar bien contigo mismo. Sigues esperando a «encontrar» la felicidad cuando…

Reducir ese diferencial no va de conformarse ni de renunciar a crecer. Va de ajustar expectativas, de tomar decisiones coherentes con la energía y el momento vital en el que te encuentras hoy. Va de dejar de exigirte desde una imagen idealizada de ti mismo y empezar a actuar desde una mirada más humilde, consciente y honesta.

Y ahi es donde todos contamos con una práctica, gratuita, sencilla, poderosa, y muy infravalorada: el agradecimiento.

Practicar el agradecimiento a diario te ayuda a reeducar la mirada, a salir del foco constante en lo que falta y a reconectar con lo que ya está. No como autoengaño, sino como ejercicio de autoconciencia. Agradecer no elimina los problemas, pero reduce el peso emocional con el que los cargas. Te da una mejor perspectiva, más objetiva.

Cuando entrenas el agradecimiento, el diferencial entre tus expectativas y tu realidad se reduce notablemente. No porque la realidad cambie de golpe, sino porque tu relación con ella se vuelve más sana y tus expectativas más conscientes.

En Humanizers Academy trabajamos con líderes y profesionales que quieren alinear expectativas, decisiones y bienestar, y dejar de vivir en tensión permanente consigo mismos. Acompañamos procesos de autoliderazgo que empiezan por dentro y terminan impactando en todo lo demás.

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