
Buenos días queridos amigos y lectores del periódico digital CALVARI, para terminar el verano, porque mis colaboradores también se cogen vacaciones como muchos de ustedes, aunque estén jubilados, también tiene derecho a sus vacaciones, pues Manolo Palazón ha querido brindarnos para terminar las entrevistas del verano, realizando una Entrevista a una persona muy popular, que podríamos también meter en otra sección que en su día tuvo mucho éxito y que sigue estando ahí, como es GENT DE BARRI.
Manolo Palazón nos trae una genial entrevista realizada a Jaume Llorca Antón: un bodeguero de antaño, como yo siempre lo he conocido.
P: Jaume, yo te conozco desde que llegué a Benidorm hace 42 años. Tenías una bodega en Tomás Ortuño, ¿me equivoco?
R: El negocio era de mis padres. Al principio, tenían una tienda de vinos en la Plaza de la Constitución, donde actualmente se ubica la Cava aragonesa. Después se trasladaron a la calle Tomás Ortuño, en 1970, donde ahora han puesto una perfumería. Yo era repartidor por las casas de productos como La Casera, Puleva, Cruz Campo, Coca cola… Al final lo dejamos porque era difícil el acceso a ciertas calles. En Tomás Ortuño estuvimos hasta 1988. Ese año me fui de conserje al CDT, cuyo director a la sazón era Joaquín Barceló “Pachano”. En 2005 me jubilé.
P: ¿Me puedes hablar de tus orígenes, dónde naciste, quiénes eran tus padres?
R: Yo nací en Benidorm, en la calle Alameda, en 1940. Mis padres también eran de Benidorm. Y mi mujer, que estuvo de maestra muchos años en el Vasco Núñez, en Polop y, por último, en el Gabriel Miró.
P: ¿Crees que eres muy conocido en Benidorm, que mucha gente se acuerda de ti, a pesar de que ya no vives aquí? ¿Tienes familia, amigos?

R: Sí, soy muy conocido. Ahora vivo en Finestrat, más tranquilo; nos fuimos cuando la pandemia a una casita de campo, y ahí seguimos. Vengo de vez en cuando por Benidorm y todo el mundo me saluda por la calle. Tengo dos hermanos, uno de ellos bombero, famoso por un espectacular rescate que llevó a cabo hace unos años. Y un único hijo, que trabaja como ayudante del profesor de Derecho Mercantil en la Universidad.
P: ¿Cómo has visto la evolución urbanística de Benidorm desde los años sesenta hasta ahora? ¿Ha sido beneficiosa o ha tenido sus inconvenientes?
R: La he visto desde un punto de vista positivo, en general, sobre todo porque la he vivido poco a poco y no de sopetón. Tuvo mucha importancia el Plan General, propiciado por el alcalde Pedro Zaragoza. Recuerdo como anécdota que le echaron abajo un proyecto, el de la Avenida del Mediterráneo, que tenía 12 metros más de anchura que en la actualidad, alegando que para qué tanta anchura en un pueblo como Benidorm. Curioso, ¿no?
P: ¿Cómo has vivido la integración de los emigrantes que venían a trabajar hace décadas, respecto a las costumbres, a la lengua, etc.? ¿Crees que ha habido una sana convivencia? ¿Y cómo ves a los emigrantes actuales, que no dejan de llegar a esta zona?

R: La integración era más fácil cuando los emigrantes venían poco a poco. Con la masificación se hizo más problemática. Con el valenciano nunca hubo problemas, pues los naturales de Benidorm somos gente acogedora que siempre nos hemos acomodado a la lengua del inmigrante. Bueno, ahora, los inmigrantes vienen de un montón de países; nos cuesta más entenderlos, amén de que ellos viven en su mundo, casi aislados de la realidad social del pueblo, sólo preocupados por sus negocios: inmobiliarias, tiendas de móviles o de todo a cien, fruterías, barberías, etc. A veces pienso, que los de aquí vivimos en una especie de reserva, pues representamos un porcentaje muy pequeño de población.
P: ¿Has sido festero, Jaume?

R: Sí, mucho. Hemos sido mayorales varias veces y pertenecíamos a una de las peñas más emblemáticas del pueblo: All i oli, con Jaime Vaello, Samper, entre otros. La componíamos más de veinte matrimonios y, durante muchos años, en lo que es ahora el Gambrinus Jardín, hemos organizado buenas fiestas. Pero todo se acaba. Como anécdota, recuerdo que, en 1987, conseguimos hacer la primera mascletá nocturna; y se sigue haciendo.

P: ¿Qué crees tú que se podría hacer para que Benidorm llegara a ser la ciudad ideal, en cuanto a playas, cultura, deporte, etc.?
R: La cultura debería ir por barrios. Y hacerla en la calle, en plazas: conciertos, danzas… Claro, que plazas no hay tantas, y son pequeñas. Ya sé que disponemos de dos grandes anfiteatros y un Centro Cultural. Pero para grandes eventos; yo hablo de espacios más pequeños, por barrios. Un gran problema que tiene Benidorm es el del aparcamiento.
P: Pregunta obligada: creo que sufriste un grave accidente de pequeño. ¿Nos lo puedes contar?
R: Claro. A los doce años, de resultas de un accidente, se me salió el hueso de la cadera; una pierna me crecía más que la otra. La operación que me practicaron fue un éxito, pero me pusieron un vendaje tan apretado que cuando se dieron cuenta, había gangrena, y tuvieron que cortarme la pierna. Estuve trece meses hospitalizado. Recuerdo que me traían, por aquellos entonces, la penicilina de Inglaterra. A pesar de mi invalidez, siempre he llevado a cabo una vida muy normal, dentro de mis posibilidades.
P: ¿Cuáles han sido tus aficiones desde siempre, y a qué te dedicas ahora que estás jubilado?
R: Siempre me ha atraído el fútbol y el balonmano, no para jugar, claro está, sino como organizador y directivo. En la actualidad, tengo una huerta en Finestrat y me entretengo en cultivar hortalizas, en regarlas, etc.
R: ¿Vas bien de salud?
R: Totalmente bien.
P: Pues que dure, Jaume. Y gracias por tus declaraciones. A mucha gente le gustará saber de ti, a través de este periódico digital, cada día más leido y seguido tanto por la población de la ciudad o pueblo donde se publica, y que llega cada vez más a más gente de la comarca, provincia de Alicante, el resto de la nación y de proyección internacional, leido en muchos pueblos y ciudades del mundo.
R: Gracias, Palazón.
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