
Las Concejalías de Sanidad y Bienestar Animal alertan a la población de la posible presencia de procesionaria en zonas de pinadas o lugares en los que existe alguna especie de este árbol, e instan a la población a tener cuidado con los perros “porque un simple contacto con estas orugas pude producir una grave reacción”; ha señalado Anna Lanuza, responsable municipal de ambas áreas
Desde el departamento de Sanidad y Bienestar Animal, se recuerda que hay que llevar siempre a la mascota atada y mantenerla bajo control en todo momento; evitar las
zonas de pinadas para que no huela, chupe o juegue con orugas o bolsones en los pinos.
En el caso de que el perro haya chupado o ingerido una procesionaria puede presentar salivación intensa, inflamación de lengua y labios, vómitos o dolor. En este caso no se ha de esperar a que se le pase, hay que lavar la boca con abundante agua (sin frotar) y acudir inmediatamente al veterinario porque es una urgencia. La rapidez en la atención puede marcar la diferencia en las consecuencias.