La precariedad laboral recorta ligeramente el paro registrado en la comarca
La Marina Baixa termina el año recortando su estadística del paro registrado en 1.039 inscripciones. El mes de diciembre (-42), por su parte, ha supuesto una reducción muy pequeña del paro, sobre todo teniendo en cuenta que sólo algo más de la mitad de las bajas de demanda de empleo lo son por colocación. Una reducción del paro registrado casi insignificante que contrasta, una vez más, con los discursos eufóricos de una patronal que sigue presumiendo de batir récords de ocupación hotelera y continúa felicitándose por la rentabilidad de sus empresas cuando seguimos enquistados en un mercado laboral extremadamente precario y en el que la economía sumergida sigue siendo un problema muy grave. Las condiciones de trabajo, en una parte demasiado importante de las empresas, sigue caracterizándose por el abuso y, casi, la explotación laboral. No creo que hay nada que celebrar en la Marina Baixa en cuestión de empleo. Por otro lado, desde el comienzo de la crisis todavía se arrastra una pérdida de 8.396 empleos (desde diciembre de 2007).

En diciembre, ha sido La Vila Joisa la localidad que más paro recorta (-32), mientras que Benidorm (-17), Alfàs (-16) y Callosa (-16) apenas descuentan algo de desempleo. Hay que señalar la evolución de lugares como Altea (+25) o La Nucía (+22) en los que aumenta el paro. Cifras muy pequeñas que, desde luego, no permiten concluir que la salida de la crisis para las personas trabajadoras esté cerca. Sigue mostrándose un mercado laboral cortoplacista, con una contratación precaria de corta duración, ligada a la demanda estacional, sin que exista una intención de modificar el patrón productivo para ser capaces de genera más empleo, de más calidad y durante todo el año.
Como vemos, el empleo creado a raíz de la actividad estacional del sector servicios ha sido muy poco y de muy poca calidad. El sector industrial, además, ha aumentado su paro en 14 personas, lo que muestra la poca consistencia de la actividad económica diferente a los servicios.
La contratación sigue mostrando una precariedad estructural que está dando forma a un mercado de trabajo de poco valor añadido y en el que, cada día más personas, no sólo no trabajan todo el año sino que no lo hacen durante toda la jornada. La temporalidad en diciembre ha sido del 92’6% y la contratación a tiempo parcial (el 36’9%) supone que uno de cada tres contratos que se han firmado no llegan a la jornada completa.
Esta precariedad está en el origen del aumento de la desigualdad y de la pobreza de la clase trabajadora. Las políticas del gobierno son un rotundo fracaso. Es necesario cambiar las políticas del gobierno y poner fin a la escalada de la precariedad que sólo beneficia a unos pocos empresarios sin escrúpulos que mercadean con las condiciones de vida y trabajo de las personas.