La procesión en honor al Cristo del Buen Acierto moviliza al pueblo de l’Alfàs y pone el broche final a las fiestas

En la madrugadda del jueves al viernres pasado, finalizaban las Fiestas Mayores de l’Alfàs y el alcalde, Vicente Arques, ha querido felicitar a Mayorales, Asociación de Peñas, Reinas y Damas y al Concejal de Fiestas porque han sido una de las fiestas con mayor índice de participación, y no ha habido que lamentar ningún incidente, y se han vivido y disfrutado todos y cada uno de los actos programados, gracias al magnífico trabajo realizado, y por supuesto y así lo ha recalcado Arques, a la colaboración ciudadana, una pieza fundamental.

La devoción al Cristo del Buen Acierto se palpa cada año a pie de calle en las Fiestas del Jubileo, pero esta edición ha sido especial, tras un largo y difícil periodo marcado por las restricciones, de manera que la gente si ya se hizo notar la noche del Pregón, en una marea humana vibrante y ruidosa minutos antes de comenzar oficialmente los festejos, de la misma forma se ha querido movilizar para poner el broche final al acto más importante, la procesión al Santísimo Cristo del Buen Acierto, en una concentración multitudinaria silenciosa, que ha evidenciado la necesidad de recuperar la normalidad y vivir y compartir las fiestas en armonía.

La procesión finalizaba con la Embajada al Cristo, recitada por la niña Blanca Saldaña Balaguer.

Las fiestas que ahora terminan en l’Alfàs son “Jubilares en honor al Santísimo Cristo del Buen Acierto” y gozan de tal reconocimiento papal desde hace 165 años. El por qué nos remonta a la llegada de la imagen al pueblo el 26 de marzo de 1857, iniciándose entonces las reformas en la capilla “para dar cabida a un Crucifijo de estatura más que natural…” según se recoge en el libro Historia de un Legado de Ángela Castillejo, Rafael Frías y José Soler. Al mismo tiempo, el Canónigo Pascual Baldó, según se recoge en el mismo libro “inicia los trámites para obtener de Su Santidad Pío IX una gracia por la que se de mayor realce a la Imagen”, un Jubileo anual de cuarenta horas que podrá tener lugar en los tres días anteriores a la celebración del Santísimo, la Exaltación de la Cruz, y permitirá a quienes visiten dicha Capilla obtener indulgencia plenaria, una concesión que llega del Pontífice el 10 de julio del mismo año en que se solicita.

Una concesión del Papa Pío IX, la celebración de las 40 horas y las indulgencias plenarias a la exaltación del Cristo del Buen acierto de l’Alfàs del Pi, lo que “marca un hito en el devenir histórico del pueblo” según se recoge en el libro Historia de un Legado de Rafael Frías, Ángela Castillejo y José Soler, ya que coloca a la localidad de l’Alfàs en una posición privilegiada como destino de quienes quieren gozar del jubileo, un recorrido espiritual y personal que muchos han buscado en caminos con mayor renombre como el Camino de Santiago.