Entrevista a Juan Calbo Pérez, “Bacora”

Juan Calbo es, básicamente, un hombre de iglesia. Mucha gente lo conoce en Benidorm. Con esta entrevista nuestros lectores lo conocerán un poco mejor. Empecemos por el principio.

Periodista: ¿Nos puedes explicar, Juan, por qué te dicen “Bacora”?

Juan: Mis abuelos, en Polop, tenían a la entrada de la finca una higuera, y los chiquillos iban a robar las brevas de la tía María… De ahí viene el apodo, que continúa muy vivo entre mis familiares de Polop.

Periodista: Siguiente pregunta obligada: ¿sois de Benidorm toda la familia?

Juan: Así es. Y lo curioso es que algunos miembros de mi familia escriben Calvo con v y otros Calbo con b; transcripciones de los registros que a veces pueden causar problemas y trámites; yo me considero Calbo con b.

Periodista: Siempre te he relacionado con la Iglesia. ¿Nos puedes explicar esa vocación y en qué consisten tus funciones?

Juan: Me viene de pequeño, quizá incentivado por mis padres; sobre eso puedo decir que algunos antepasados fueron sacerdotes. Nunca se me ocurrió ir al Seminario; a mí me gustaba ayudar en la misa (fui monaguillo durante muchos años con un buen párroco: Luis Duart, investigador, aficionado a la arqueología y restaurador de la iglesia), investigar en los archivos y leer libros de historia. No soy sacristán ni tengo paga alguna: solamente colaboro con la parroquia todo lo que puedo.

Periodista: ¿Piensas que faltan vocaciones para el servicio eclesiástico? Por ejemplo, sacerdotes. Y feligreses. Tampoco se ven monaguillos…

Juan: Monaguillos, hace años que no hay casi en ninguna parroquia. Faltan sacerdotes y faltan colaboradores para el servicio eclesiástico. En cuanto a los feligreses, el número baja considerablemente cada año; no hay “relevo” por parte de los jóvenes.

Periodista: ¿Cómo viviste tu infancia, tu adolescencia, tu juventud?

Juan: Como he dicho antes, muy ligado a la iglesia; solamente cursé hasta segundo de bachillerato; después, me puse a trabajar; no concebía estar estudiando mientras mis padres trabajaban de sol a sol. Mi padre ha trabajado en el mar, en la obra, en la tierra (y en el hotel Bilbaíno, uno de los más antiguos de Benidorm). Después de hacer la “mili”, en el Museo Naval de Benidorm, empecé a trabajar. Fui socio fundador de la Barqueta, con aquel gran hombre que fue Pepe Bayona; últimamente, estoy un poco desvinculado de dicha Asociación.

Periodista: ¿Cuáles han sido tus trabajos durante tu vida laboral?

Juan: Mi vida laboral ha estado limitada a mi trabajo en Telégrafos, primero; y después, en Correos, hasta mi jubilación. Más de 45 años en total.

Periodista: Me imagino que será para ti un orgullo figurar en el libro “Gent de Benidorm”. ¿Tienes alguna otra mención, placa, medalla, por parte de instituciones civiles o eclesiásticas?

Juan: Sí, es una gran satisfacción que se hayan acordado de mí. En cuanto a otras menciones, he de destacar la insignia que me otorgó la Iglesia (“pro eclesiam”), en presencia del obispo, en noviembre de 2021: fue un gran acontecimiento en toda la provincia. He recibido felicitaciones y reconocimientos por parte de algunos alcaldes y concejales, me han propuesto para mantenedor de las Fiestas…

Periodista: ¿Cómo has vivido la avalancha de emigrantes a Benidorm en los años cincuenta, sesenta…? ¿Crees que se han integrado bien?

Juan: La he vivido en positivo. Creo que esos emigrantes han aportado mucho a nuestra ciudad porque venían a trabajar, a labrarse un futuro mejor que el que tenían en sus tierras de origen. Sobre eso tengo que decir que todavía se acuerdan de mí habitantes de la colonia El Corral o Foyetes; cuando me ven, me saludan y me dicen: “Es el cartero”… Yo tenía mucho contacto con ellos, pues les llevaba cartas y paquetes. Tengo la impresión de que soy más reconocido y recordado por todos esos emigrantes que por mis propios paisanos.

Periodista: La misma pregunta, pero ahora referida a los turistas y a la gran transformación de tu ciudad, desde un pueblo pesquero y agrícola a lo que es hoy día. ¿Cómo lo ves?

Juan: Transformación positiva a las claras. El turismo es dinero, negocio. Entre todos hemos contribuido al progreso de Benidorm. Y sí, Benidorm era un pueblo pesquero, pero también agrícola (los benidormenses tenían excelente reputación como trabajadores de la tierra). Y no olvidemos las almadrabas…

Periodista: Si estuviera en tu mano, ¿qué harías para que Benidorm fuera la ciudad perfecta? En lo religioso, en lo deportivo, en lo cultural, etc.

Juan: Más cultura. Saber estar. Y rastrear seriamente en la esencia del pueblo, en sus tradiciones, en su historia. A veces leo libros que se han escrito sobre Benidorm y escucho conferencias de personas doctas, y noto que cometen errores de base, que se inventan algunas cosas que no conocen bien, que les falta investigar seriamente. Reconozco su labor, su valía, pero en ocasiones les falta llegar al fondo. Un investigador serio ha sido Pere Maria Orts i Bosch, gran amigo mío, con el que tenía sabrosas conversaciones; me apreciaba mucho; con decirte que la idea del Hallazgo de la Virgen se lo sugerí yo, y que el texto original me lo regaló a mí y lo tengo en mi casa… También tuve trato con su hermana Josefina, toda una señora, y con otras mujeres de gran valía como Pepita Vives, Lola Martorell, etc.

Periodista: Juan, me estás contando muchas cosas, para mí inéditas; has sido un investigador nato, tienes buena memoria y muchas anécdotas que contar. ¿Por qué no escribes un libro, quizá no tan docto como otros, pero más cercano a la verdad de la historia de nuestro pueblo?

Juan: Creo que no tengo vocación de escritor. Nunca me lo he propuesto. Y lo que más temo es que todo lo que recuerdo y conservo en mi casa, se pierda, pues no hay continuadores; por ejemplo, mis hijos no están por la labor de continuar mi vocación por la historia y la investigación.

Periodista: Juan, ¿cuáles son tus aficiones? ¿A qué dedicas el tiempo libre?

Juan: Las mañanas me las paso en la huerta, donde tengo un poco de todo; disfruto del aire libre y hago ejercicio; por la tarde, colaboro en todo lo que puedo con la iglesia de San Jaime y Santa Ana.

Periodista: Gracias, Juan, por tus declaraciones. Y a seguir bien.

Juan: Gracias a ti, Palazón.