La Música hace seres humanos mejores

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Juan Antonio Espinosa nació en Alicante un 11 de junio de 1964, porque en Benidorm no había residencia para tales menesteres en aquellos años. En la actualidad es Profesor Numerario de Piano del Conservatorio Profesional de Música de Alicante. Director titular de la Orquesta “Vila de Sant Joan” y Director Titular y Artístico de la Sociedad Musical “La Paz” de Sant Joan d’Alacant. Toda entidad en el mundo de la Música, tanto dentro como fuera de Benidorm, ya que muchos de sus alumnos han conseguido fama y reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional. 

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

Juan Antonio Espinosa también la ha conseguido, aunque sea humilde y le cueste decirlo, como sólo lo puede ser el hijo de un humilde maestro de Filosofía y Letras, amante de la Música, y de un caballero, como lo fue su padre: Francisco Espinosa Sánchez. Eso es lo primero que se le vine a la cabeza cuando al músico le hablas de su progenitor: “Mi padre era una persona excepcional. Noble, justo, trabajador, muy familiar, muy honesto con todo lo que hacía, pero por encima de todo era una persona muy religiosa. Él vivía la religión sin fanatismo, llevándola a la práctica, a la realidad, en todas sus acciones. Era un hombre piadoso, muy culto y sobre todo, muy bueno, -y añade-, “mi padre fue un niño de la Guerra Civil, la pasó sólo con su hermano, separado de toda su familia en Jaén, que era frente de guerra. Provenía de una familia muy pobre y desestructurada. Vivió desde los ocho años primero en un orfanato y después en numerosos seminarios. ¡Vivió cosas horribles, sin embargo, nunca nos habló mal de aquella época, siempre estuvo agradecido a su formación y a quienes la hicieron posible! Los seminarios de entonces ofertaban unos estudios muy profundos, además de en Teología. en Filosofía, Retórica, Latín, Griego, Música…Fue un gran profesor de Latín y Griego y muchos alumnos, ya jubilados, de Benidorm pasaron por sus manos”. 

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Como no podía ser de otra manera cuenta su hijo  que “cuando su padre salió del Seminario Mayor, decidió estudiar Magisterio porque era lo más práctico. Siempre dijo que no era vocacional, pero para él era una misión en aquella época de tanto analfabetismo”, -y relata-, “cuando acabó los estudios (trabajaba de vigilante en un colegio, mientras) se fue a la mili. Allí en su tiempo libre, se dedicó a enseñar a sus compañeros a leer y a escribir. Su objetivo final era que fueran capaces de escribir una carta a su novia o a sus padres. Eso ahora se llama aprendizaje por competencias. ¡Mi padre ya lo aplicaba en los años cuarenta del siglo pasado! Yo he llegado a conocer a amigos suyos de la mili que me recordaban su dedicación a los demás”! 

Al recuerdo emocionado de Juan Antonio Espinosa sobre su padre  perdónenme que me sume ya que tuve el honor de conocerlo personalmente al “el maestro” como yo le llamaba aunque, (ya me he referido líneas arriba a la humildad que desprendía) me decía que no lo llamara ¡así por favor! Nunca dejé de llamarlo de ese modo porque lo era y, además, de los que perfectamente se reconocían. De los que me gustaban a mí. Espinosa creé que “inculcó a sus alumnos, la responsabilidad, el respeto al prójimo, y el sentido del deber y las obligaciones con la sociedad que te rodea. ¡Ese era mi padre!” 

Francisco Espinosa Sánchez asegura su hijo que “amaba la música y me acompañaba siempre que le era posible, junto a mi madre, a mis conciertos. Aún ahora los veo sentados en las butacas de las salas cuando inicio uno…” 

Los orígenes del músico 

Los orígenes de Juan Antonio Espinosa dan para un novela, se lo aseguro, ‘muy nuestra’: Marruecos, la Almadraba y Benidorm (si estuviera Berlanga se atrevería). Espinosa reconoce que sus primeros pasos dentro de la música los da “sin ninguna duda de las manos de mis padres. Ellos se conocieron en el Coro de la Iglesia de Arciça (Marruecos). Mi abuelo era sotarráez de la almadraba de allí (segundo del capitán, que era mi tío) y mi padre estaba haciendo el servicio militar (era territorio español en aquella época). Rosa Bou -también de Benidorm y debido a la almadraba-, era la organista de la iglesia en Arcila e hizo las presentaciones. Desde entonces, mis padres siempre han cantado en el coro. Mis primeros recuerdos son para el armónium de San Jaime y mis padres y sus amigos cantando en la iglesia de Benidorm”. 

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Sus protenitores desde muy pequeño obervaron “que me gustaba mucho la música, me apuntaron a la Banda de Cornetas y Tambores de la cofradía de Nstra. Cofradía Padre Jesús Nazareno y, un poco más tarde, a la Unión Musical de Benidorm. Cuando me obligaron a elegir, mis padres no quisieron que me dejara la Banda de Cornetas, ya que se estaba quedando sin miembros, pero a cambio me buscaron una profesora de piano particular que vivía cerca de casa. Con ella empezó mi carrera musical.”    

Toda una “época” en la U. M Benidorm 

Juan Antonio Espinosa volvió a la Unión Musical de Benidorm cuando tenía 15 años para iniciarse en otro instrumento, en este caso el clarinete. “Desde el principio D. Rafael Doménech Pardo, que era el Director de la Banda, contó conmigo para que acompañara al piano a la Coral que estaba formando, -y rememora-, “en esa coral estaban mis padres, mi tío y muchas personas del coro parroquial; era un chaval y ya era el profesor de solfeo de todos ellos. Me di cuenta que me gustaba y se me daba bien”. 

Una época legendaria: “En aquella época, en la banda llegamos a coincidir un gran número de chavales que nos hemos dedicado a la música profesionalmente. Eso es gracias a la Unión Musical de Benidorm, -y explica-, “D. Rafael gestionó el conservatorio municipal que todavía existe y tuve el privilegio de ser profesor de piano con 18 años. De ahí pude continuar con mi formación y optar a mis otras plazas docentes”. 

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Para Juan Antonio Espinosa “era una época magnífica, realizábamos numerosos viajes por España y Francia. Fue la oportunidad de muchos para conocer otros lugares. Entonces no es como ahora, que todos los colegios hacen sus viajes fin de curso. Para nosotros era un privilegio y nos sentíamos muy orgullosos de nuestra Banda. José Pérez Barceló con su directiva y Rafael Doménech Pardo como director, lo hicieron posible”. 

Grandes figuras de la Música 

El profesor Juan Antonio Espinosa afirma que “hay numerosos músicos profesionales de Benidorm por el mundo. De mi época, Pepe Fuster saxo, fue el primer músico militar que salió de la banda; por supuesto José Antonio Gonzaga Bou, mi hermano musical, oboe solista de la Orquesta de Málaga y primer músico de nuestra Banda que ganó una plaza de orquesta; junto a él Juan Antonio Cabezuelos y Emilio Montoya, músicos en esa misma orquesta; Vicente Pérez Pellicer, el primer director que salió de nuestra generación, profesor de oboe en Extremadura; Ovidio Cabezuelos, guitarrista de tantos cantantes famosos y todos los que somos profesores de conservatorio, en Benidorm y en la provincia (calculo más de veinte). Me gustaría nombrar a algunos músicos de generaciones posteriores que han sido alumnos míos cuando daba clase en Benidorm y que estoy muy orgulloso de que hayan llegado a donde están ahora: José Isla, Trombón bajo de la orquesta de París; Nacho Gascón, profesor de Sáxo del Escuela de Música de Cataluña; Iván Marín, clarinete en la Orquesta de Galicia; Lolo García y Enrique Ordax instrumentistas de jazz; Pep Domenech Cano, compositor…”. 

Lamenta dejarse “a mucha gente en el tintero, espero que me puedan perdonar, pero es que hemos salido muchos profesionales de la banda y eso debe ser un orgullo para todos”. 

Compaginación profesional y familiar 

¿Puede un músico de tu talla compaginar la vida profesional con la familiar? “Conocí a mi mujer cuando tenía 21 años y ya era profesor en el Conservatorio de Música de Benidorm. Cuando mi hija mayor nació yo acababa mis estudios de Dirección en Madrid e inicié mi labor como director de la banda de Mutxamel. De eso hace ya 28 años, por tanto, mi familia ha convivido con mi actividad profesional desde siempre y me han brindado un gran apoyo con su comprensión y paciencia. ¡La verdad es que han sido muchas las fiestas que me he perdido debido a los ensayos y conciertos, y nunca he tenido ningún reproche. Siempre me he sentido muy apoyado”! 

En cuanto a la conciliación entre la vida laboral y artística explica que “es fácil cuando tienes claro cuál priorizas. ¡En mi caso siempre ha sido mi trabajo, por tanto, mis actividades artísticas las he tenido que desarrollar en los huecos de vacaciones y fines de semana. Por eso tengo tanto que agradecer a mi familia”! 

Proyectos artísticos más inmediatos 

Juan Antonio Espinosa afirma que “he realizado los Estudios Superiores de Composición y he sido Profesor de Fundamentos de Composición, que son una serie de asignaturas importantes dentro del currículo de Enseñanzas Musicales. Hubo una etapa en mi formación que dudé si dedicarme hacia la composición o a la dirección. Decidí, creo que acertadamente, dedicarme a la dirección y aplicar mis conocimientos sobre la composición para ponerme en el lugar del autor a la hora de analizar su partitura. Aunque es compatible -de hecho, grandes compositores han sido grandes directores- no me veo en la necesidad de escribir música, quizá sea porque nunca he tenido ni el tiempo ni la calma suficiente para escribir. ¡No lo descarto en un futuro!” 

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Y adelanta “mis proyectos musicales inmediatos pasan por un concierto dedicado a la música de cine, en especial al año Berlanga y al que he titulado, “¡Mejor, con humor! música divertida para una época difícil” y un programa para orquesta de cuerdas en el mes de junio!” ¡Berlanga, mí ídolo!, mi aplauso ya va por adelantado. 

¿Qué supone para los más pequeños y pequeñas?: “Es una pregunta que requeriría libros enteros para responder. Desde el punto de vista científico, está comprobado que desarrolla aspectos neuronales y áreas del cerebro que están menos activas en niños que no la realizan. Desde el punto de vista docente, desarrolla hábitos de rutina, de esfuerzo y habilidad, así como potencia la creatividad y la sensibilidad hacia lo bello y emocional. Además de una cultura artística evidente. En definitiva, hace seres humanos mejores”. 

¿Nunca le he preguntado a un Director de Orquesta que aporta  al Ser Humano?: “En las orquestas de formación, que son las que yo dirijo, los valores que desarrollan son los mismos que en las bandas de música que conocemos: se desarrolla el voluntariado, ya que muchas actividades se hacen de forma altruista: archivero, jefe de cuerda, gerente, publicicista, etcétera” -y explica-, “el proceso de enseñanza-aprendizaje es ecológico; es decir está basado en la naturaleza, como si de un ecosistema se tratase. Los veteranos ayudan a los jóvenes que se incorporan, y éstos lo hacen de forma periférica; se inician en los atriles más fáciles y van poco a poco tomando más responsabilidades hasta que llegan a los papeles solistas”. 

Para Espinosa “es un hábitat transversal y muy sano, donde la edad no cuenta, puesto que puede haber un músico experto mucho más joven que uno nobel. Es muy hermoso poder observar cómo aconseja “qué arco poner” por ejemplo, una joven de 15 años a todo un señor de 40. Eso lo he visto yo en innumerables ocasiones”, -y por último añade-, “lo más importante para mí: el lado artístico. Los intérpretes musicales somos los intermediarios entre unos genios -los grandes compositores de la historia- y el público. ¡Mientras dura la interpretación, somos los representantes de Beethoven en la tierra, por ejemplo. Eso exige mucha responsabilidad y dedicación para poder interpretar los signos musicales escritos por él, pero a la vez te pone en conexión directa con unos seres excepcionales! Las únicas artes que pudieran parecerse son las otras artes escénicas: el teatro y la danza”! 

¿En qué o en quién pensaste cuando conociste la noticia sobre la Declaración a las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana de una “Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial” de España?: “Me sentí muy orgulloso de pertenecer como músico y como profesional a este colectivo. Hay bandas que han cumplido 200 años, la que yo dirijo, la de Mutxamel, La Sociedad Musical La paz de Sant Joan cumple este año su 150 aniversario. Eso supone haber superado la Guerra de Cuba, la 1º Guerra Mundial, la Guerra Civil, la 2º Guerra Mundial, las crisis económicas y sociales, etcétera. Las bandas valencianas siempre han estado ahí, haciendo de eje vertebrador para la cultura de un pueblo que se dedicaba principalmente a la agricultura y a la pesca, pero que por las noches eran capaces de verse con Wagner, con Chapí, con Serrano y tantos y tantos compositores que han llenado los atriles de nuestras bandas” -y se lamenta-, “este reconocimiento llega tarde, pero llega al fin para un colectivo que ha dado y sigue dando músicos de viento a todas las orquestas del mundo. 

Un sector, por desgracia, muy castigado en sí…: “Independientemente a todo ese colectivo que está sufriendo muchísimo, como tantos otros, por cierto, el reconocimiento es para un colectivo específico: el de las bandas valencianas, que, como organizaciones sin ánimo de lucro, han perdido la mayoría de sus ingresos al suspender las fiestas de los pueblos y la Semana Santa. Para muchas ha supuesto su cierre temporal y eso no sólo afecta a ellas, sino también a los pueblos donde están, ya que es su lugar de encuentro, incluso de ocio y qué decir tiene, su centro de cultura. Este reconocimiento hace hincapié en el hecho de que el resto de la sociedad deba reconocer su labor, protegerla y ponerla en valor como Bien Inmaterial Cultural del pueblo, implementado las ayudas necesarias para que eso sea posible. 

Las sociedades musicales valencianas, declaradas patrimonio cultural inmaterial 

El pasado marte, 31 de marzo, el Consejo de Ministros, declaró a las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana como una «Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial» de España. 

Las bandas de música «conforman un extraordinario fenómeno asociativo presente en el territorio de la Comunidad Valenciana, generando a su vezespacios de relación intergeneracional«, detalló el Ministerio. 

«Representan una aportación importantísima al mundo rural, dado que suponen una puerta abierta a la cultura, la educación y la creatividad para población», añadió el gobierno. 

La Comunidad Valenciana cuenta ya con más de 550 Sociedades Musicales federadas, 1.100 bandas de música, 43.000 músicos, 60.000 alumnos, 200.000 socios y 600 centros educativos con un total de 5.000 profesores. 

Esta declaración se suma a la concedida por el Consell valenciano en 2018 como Bien de Interés Cultural Inmaterial

¿Cuál es el currículum de Juan Antonio Espinosa Zaragoza? 

En la introducción de la charla de esta semana con  Juan Antonio Espinosa Zaragoza ya he recordado que estudió en el Conservatorio Profesional “Guitarrista José Tomás” de Alicante; también cursó piano en el Conservatorio Superior de Alicante con Juan José Pérez Torrecillas y amplió formación con el pedagogo José Luis Prado, por lo que obtuvo los títulos de Profesor de Piano, Superior de Armonia, Fuga y Composición, así como el Superior de Solfeo, Acompañamiento y Repentización, que estudió con Manuel Berná. Ramón Ramos, Amando Blanquer y Joan Enric Canet. 

En 1987 se inició en la Dirección de Orquesta de la mano de Francecs Cabrelles y en la Dirección de Coros con Adolfo Gutiérrez Viejo, con los que sigue manteniendo una profunda relación profesional y afectiva. Posteriormente, realiza Estudios Superiores de Música en Madrid con el maestro Enrique García Asensio, magisterio del que se matricula en 1994. 

En su ya dilatada trayectoria profesional ha sido titular de la Orquesta Sinfónico-Académica de San Vicente del Raspeig; Director Artístico de la Orquesta Pro-Música de Alicant; Director Titular de la Societat Musical “l’Illa de Benidorm”; Director Titular de la Sociedad Filarmónica Alteanense; Director Titular del “Ensemble de Sanxofons” de Benidorm; y  Director Titular de la Sociedad Musical de Muchamiel. También ha sido Co-repetidor y Subdirector de la Agrupación Coral de Benidorm. 

Debido a tan intensa actividad profesional, José Antonio Espinosa ofrece continuos conciertos con importantes solistas de talla internacional, tanto en España como en el extranjero, y ha sido invitado a dirigir festivales internacionales, tales como el Festival Ibérico de CaneÇas (Portugal) y el prestigioso Festival Internacional de Santa Fiora (Italia), en varias ocasiones. 

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En el año Mozart 2006 fue invitado por el gobierno austriaco para realizar conciertos en las emblemáticas y bellas ciudades de Innsbruck y Salzburgo.