El ignorante y su credo

Vista previa de imagen

Fernando Fer.- Respire usted señora, respire usted señor.  Anteponga a cualquier  acontecimiento su respiración pausada y plena, rítmica y lógica y no vaya usted a buscar a Google cómo se hace mejor.

De eso se trata. Inspírese usted en tiempos no muy lejanos o en cuando era chico y sabía respirar sin pedir consejo a nadie.  Y de no poder hacerlo en cualquier lugar, como es el caso, hágalo usted a solas con su madre, esposa, hijo, perro, gato o consola.  Inspírese usted y respire. Intuyo que todavía sabe hacerlo.  Vaya usted a saber,  suponiendo que sepa usted de lo que no hablo, si algún día dejaremos de respirar y seguiremos vivos según San Wifi de la Fibra.   

Ludwig Van Beethoven compuso totalmente sordo la novena sinfonía, la obra musical más importante de la historia para casi todos, para algunos una de las más grandes y para él, su propio testamento. Poseía un oído interno y una imaginación sin precedentes.  Supongamos que el pequeño Ludwig llega a nacer en 2007, o póngale usted 2003.  

En el seno de una familia acomodada baby Ludwig obtiene su primer teléfono móvil con internet y todo un universo de información y desinformación con tan solo 11 añitos.  No sin antes haber hecho sus pinitos con el móvil del papá. El pequeño Ludwig se ve atraído por la música a temprana edad, hace sus pinitos con alguna aplicación superfacil, super intuitiva y superguay a la vez que chatea con sus compis del insti y fascinado por los tik tok musicales , YouTube, reguetón y sus secuaces, Ludi, como se hace llamar artísticamente comienza a hacer sus pinitos con un ordenador y tentado por la pereza apenas aprende a tocar algún acorde con una guitarra eléctrica hasta el día que por accidente y debido a un arrebato por haber perdido una batalla campal en Fortnite acaba rompiéndose.  

Las limitaciones impuestas por los Señores Bethoven y casi correctas pautas para superar con creces un nivel académico aceptable han sido insuficientes. El pequeño Ludwig nacido en 2003 es un administrativo subvencionado por su sordera crónica, bajito y con semblante de Malvado Pingüino de Batman (aunque de esto último ni tienen culpa los padres, ni gobernadores , ni legisladores , ni los grandes lobbies, ni el desorden informativo  monumental que nos ha traído el progreso).  Ludi es poco agraciado físicamente y sordo por genética, no es el Maestro musical universal por falsa ética.  Su Sinfonía número 9 no es declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, ni posiblemente esperada. 

Respire usted señor, respire usted señora, y cuando lo haga durante un tiempo, ponga su mano sobre su hermano, amigo, o sobre su propio ombligo e intente escuchar la Novena de Beethoven.

Estamos ante una era extraña y sombría, rápida y llena de ilusiones tan efímeras como precoces, tan sublimes como una mota de polvo, del mismo que cogen nuestros libros y la sabiduría de nuestros ancestros.

No perdamos el rastro de lo auténtico, de lo exquisito, de lo estrictamente razonable.  Que nuestros Santos Gigas llenen nuestras vidas de “cosas bonitas.

Así, como suena e insisto: hasta que esto de las mascarillas acabe deje de pensar tanto y respire, respire usted señora, respire usted señor …