Votaré orgulloso al Partido Socialista este domingo

Rubén Lodi.- Hace ya casi 10 años que me definí públicamente como socialdemócrata, progresista y de izquierdas. Desde entonces he ido votando a los partidos que más creía que se identificaban conmigo. Desde Equo a Ganemos Talavera, pasando por Izquierda Unida y por supuesto el PSOE. Siempre me he sentido muy orgulloso a la hora de votar, ya sea a Francisco Frutos o Alfredo Perez Rubalcaba. Y este 26 de junio no va a ser menos.

Con esta ideología creo que no tengo que dejar claro por qué no voy a votar al Partido Popular.Por ello aquí me voy a dedicar a explicar por qué he elegido al PSOE para que me represente el 27J y no Podemos, otra opción cercana y mucho más de moda. Quiero aclarar que votar es un estado de ánimo y que por ello, es tan loable elegir a Podemos como al PSOE, a ERC o al PNV. Nadie somos mejores ni peores por elegir una opción política, porque creemos que será lo mejor y por eso lo hacemos. Y no quiero pedir el voto a nadie, solo explicar el mío. Desde mi dura posición económica familiar, desde mi humildad y mis experiencias como alguien luchador, incansable e inconformista.

Lo cierto es que cuando surgió Podemos me llamó poderosamente la atención que su líder desafiara directamente a Pedro Sánchez a un debate y no a Rajoy. Fue lo primero que hizo Iglesias nada más ser elegido el socialista en el verano de 2014. Su estrategia era la contraria a la que están utilizando en esta campaña donde constantemente dicen al PSOE que se equivoca de enemigo. Me pareció increíble aquella solicitud. No lo podía entender. Nunca había visto algo así. Yo a Anguita lo viví muy joven y recordaba a un Frutos pactando con Almunia y a Llamazares apoyando a Zapatero. Nunca intentando dividir, sino sumar las izquierdas, para derrotar al adversario.

Cuando tuvieron sus victorias en las elecciones locales, en ningún momento se me pasó por la cabeza que el PSOE pudiera dudar de apoyar a Carmena, a Colau o a Santisteve. El deber de los aliados es apoyarse para gobernar y conseguir políticas comunes. Cierto es que cuando vi al alcalde de Cádiz rozar el ridículo tras intentar parar un desahucio con sus manos, frente a su propia policía municipal, como si fuera un activista, me quedé alucinado de la ignorancia sobre las instituciones y las herramientas que proporcionan, y al confrontarlo con ciudades de tradición socialista como Terrassa, Fuenlabrada o Vigo, donde no hay desahucios y siempre hay mediación del alcalde para no dejar familias sin hogar, me empecé a mosquear sobre la utilidad de votar a los nuevos solo por el hecho de ser diferentes.

Echaban en cara al PSOE errores que desde luego ha tenido. Ningún partido es perfecto y cuando uno gobierna, se equivoca, y mucho. Lo malo es cuando tienes que rectificar sin haber gobernado. Además el PSOE no gobierna con mayoría absoluta desde 1989, con lo que cumplir el programa ha sido aún más difícil para los socialistas. Pero hay algo que no me gusta, y es prometer mentiras. Cuando Podemos prometía en 2015 subir el salario mínimo de un golpe, el impago de la deuda con una auditoría pública o bajar la edad de jubilación, tenía dos opciones: o eran unos inconscientes, o nos estaban mintiendo. Todo esto ya lo han diluido y ahora coinciden con el demonizado PSOE. Cuando en menos de 6 meses son capaces de recortar casi a la mitad el gasto público (de 96.000 a 60.000 millones), no parecen muy creíbles sus cuentas, pero con eso tragamos.

Pero no solo coinciden con el PSOE en su programa sino que, quienes insultaban a Zapatero en 2011, quienes se manifestaban contra él en el 15-M y quienes vapuleaban al PSOE en privado y en público ahora se definen socialdemócratas y llegan a afirmar, tratando de captar votos, que Zapatero, aquel contra quien insultando han llegado a sus escaños, es ahora el mejor presidente de la historia de España (por delante de Azaña). Duele ver cómo tratan de quedarse con una etiqueta que han estado humillando y vapuleando durante años. Ojalá cuando hacían manifestaciones los indignados contra la sede de Ferraz, hubiera salido Iglesias a decir lo que dice ahora. Entonces tendría credibilidad para mí. Cuando el viento viene a favor, remar no tiene casi mérito.

Lo cierto es que la socialdemocracia nórdica aprobó en sus constituciones, artículos iguales al 135. Para mí la socialdemocracia es el arte de combatir el capitalismo para hacer un sistema económico redistributivo y con justicia social. Para ello es mejor una reforma exprés de la Constitución que un ajuste económico de 50.000 millones o peor aún, caer en el rescate. Y sí, Zapatero consiguió evitar el rescate sin tocar ni Sanidad ni Educación. Podría haber hecho como Varoufakis y cuando vienen malas, huir. Pero los socialdemócratas luchan por la justicia social, no por su imagen. ZP podría haber convocado elecciones y pedir el voto para tomar medidas que evitaran el rescate pero no había tiempo de eso, había que tomar medidas contundentes. Y eso hizo:”cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”. Y le costó su imagen de izquierdista pero nos salvó del rescate.

Ahora está muy de moda meterse con Pedro Sánchez, llamarle insulso, bobo, vacío… Lo peor es que esto me suena. Ya se vivió con Zapatero de 2001 a 2004. Le llamaban Bambi, soso, bobo… La campaña de difamación fue tan grande que los propios guiñoles de Canal + dibujaban siempre a ZP con los tres barones (Bono, Chaves e Ibarra) manejándole como una marioneta. No sé si a alguien le sonará con Sánchez y Susana. Lo malo es que en aquellos momentos quienes le insultaban eran la derecha. Ahora no, ahora son la derecha y otras izquierdas. Ahora cuesta encontrar un periódico en internet no escorado a Podemos o al PP. Incluso El País, desde su enfrentamiento con Zapatero, abandonó a los socialistas.

El caso más flagrante son los referentes. Cuando no tienes ninguno, o los vas cambiando en el momento en el que acceden al poder, es que lo que dices es palabrería. El claro ejemplo es Syriza. Hicieron actos conjuntos, se pelearon con IU por ser el referente español de Tsipras y una vez que el griego llegó al poder pactando con la ultraderecha, enfrentándose a todos, a la UE, a los socios, a todos, perdiendo capacidad de negociación y sobre todo de llegar a acuerdos y construir, le abandonaron. Tsipras prometía lo mismo que Iglesias, por eso hicieron mítines conjuntos. Pero su estrategia era insultar, despreciar, no pactar, pelear y, en el último momento, llegar a un acuerdo tras haber perdido toda capacidad de maniobra, aceptando unas condiciones mucho peores que cualquiera que hubieran podido negociar. Ahora han aprobado todo lo que prometieron nunca hacer e incluso más. Hasta han vendido el Puerto de El Pireo a unos chinos. Es cierto, eso no es socialdemocracia, es populismo y no es mi modelo.

Por esto Podemos me ha causado siempre mucho recelo. Es cierto que me gustaría que el programa del partido socialista me gustaría que fuera más ambicioso en economía, pero lo que no quiero es que me mientan. Me gusta que me digan la verdad, lo que se puede hacer y lo que no. Que no me vendan que van a subir el salario mínimo un 40% y al llegar, lo suban un 1% porque digan que no podían por “la herencia recibida”.

Y ¿por qué votar al PSOE? Por su programa netamente de izquierdas. Por su propuesta de redistribución fiscal, por parar la LOMCE y la ley mordaza, por mantener la sanidad universal sin copagos, por mejorar la justicia, por dar herramientas y fondos a la Ley de la Dependencia y a la lucha contra la violencia de género, por subir el salario mínimo, por un plan de choque contra el paro de larga duración y el juvenil, por mejorar la investigación en España, por una ley de delitos de odio y por tantos proyectos que hay pendientes.

Pero también por saber llegar a pactos con quien no piensa como tú. El Pacto con Ciudadanos fue imprescindible. Si queremos una ley de Educación que dure décadas, necesitamos pactar con el centro derecha para ello, para que no ocurra como le pasó a Gabilondo. Si queremos una reforma constitucional, o pactamos con los adversarios o nunca la habrá y no avanzaremos. De nada sirve enrocarse en tu posición como si fueras un iluminado. En política si no tienes cintura y capacidad de diálogo, como en la vida general, tu legado durará lo que dure tu mayoría: 4 años.

Votaré al PSOE por dar a la mujer el lugar que le corresponde. Por poder sentirme identificado con Margarita Robles y su capacidad de trabajo toda su vida para mejorar la Justicia desde su plaza de jueza, su valiente paso adelante en política y por su espontaneidad y empatía, fuera de clichés y núcleos irradiadores. Por Puri Causapié y trabajar en el puesto más ingrato: manteniendo a una alcaldía inexperta en gestión pero con quien se coincide en las ideas, aunque no siempre en los métodos para llevarlas a cabo. Por Pedro Zerolo, aguerrido e incansable en su lucha por la igualdad, en nuestra memoria estás. Por Ángeles Álvarez, quien lleva yendo años al congreso en bici aunque no abra portadas de periódicos por hacerlo. Por María González Veracruz y su compromiso con el desarrollo de la investigación y la ciencia. Por Ángel Gabilondo, su capacidad de negociación y la fascinación al escuchar a este profesor de metafísica explicar cómo quiere cambiar el mundo. Por Meritxel Batet, su frescura, su fortaleza y sus ideas claras, y por muchos socialistas anónimos que no salen en los medios, que no ocupan los focos, pero que están ahí, luchando, como por ejemplo por la conciliación laboral incluyendo una ley en el programa, no llevando a su bebé al Congreso.

Votaré al PSOE porque al igual que ha conseguido los cambios de izquierda reformadora en España hasta hoy tangibles para nosotros, los más humildes: las pensiones no contributivas, educación universal hasta los 16, Sanidad Universal, un gobierno feminista, la Ley de Dependencia, ley de matrimonio para personas del mismo sexo, reformar unas fuerzas armadas franquistas, meternos en la Unión Europea… va a seguir liderándolos, ya sea con el ingreso mínimo vital para 730.000 hogares o la ley de muerte digna.

Porque sí se podía haber pactado con Ciudadanos, como han hecho en menos de una semana en Granada PSOE, Vamos Granada y Ciudadanos para desalojar al PP y reformar la ciudad de la Alhambra, o en Torremolinos, Gandía, o en Almería donde estuvieron a punto y les fallaron los naranja. O en mi Talavera, donde cada vez está más cerca ese pacto. No hay que traicionar tus ideales para pactar. Se traicionan cuando prefieres dejar al PP gobernar de nuevo y jugártela a que saquen ahora más votos. Por todo ello y por mucho más, votaré al PSOE.

Yo no quiero asaltar los cielos, quiero transformar la tierra en un mundo más justo e igualitario para todas y todos. Nos jugamos demasiado para no ir a votar.